El primer ministro australiano, Anthony Albanese, anunció un día nacional de reflexión una semana después del tiroteo masivo en Bondi Beach, en una iniciativa motivada por su llamado a rechazar “el odio y la violencia”.
El ataque, considerado el más grave en Australia en casi 30 años, fue atribuido a Sajid Akram y su hijo Naveed, acusados de matar a 16 personas durante la celebración judía de Janucá en una playa de Sídney.
Albanese pidió a la población que encienda una vela a las 18:47 (hora local) del domingo 21 de diciembre, exactamente una semana después del atentado, como muestra de unidad y recuerdo colectivo: “Es un momento para hacer una pausa, reflexionar y afirmar que el odio y la violencia nunca definirán quiénes somos como australianos”, dijo en una declaración pública.
El primer ministro también reafirmó su intención de reformar las leyes de armas tras conocerse que Sajid Akram poseía licencia para seis rifles, lo que, según él, revela fallos en la normativa vigente.
“Hay algo mal con las leyes de licencias cuando este tipo puede tener seis rifles de alta potencia”, declaró Albanese, quien anunció además un plan de recompra masiva para retirar del mercado armas recientemente prohibidas y otras armas ilegales.
La comunidad de Bondi rindió homenaje a las víctimas con un acto espontáneo en la playa: cientos de personas se metieron al mar, formando círculos de nadadores y surfistas que remaron y salpicaron agua mientras coreaban en memoria de los fallecidos.
Jason Carr, consultor de seguridad de 53 años, dijo a la AFP que participar en el homenaje le permitía “ser parte de mi comunidad nuevamente” y no permitir que el miedo o la maldad impidieran continuar con sus actividades cotidianas.
Albanese subrayó además su compromiso de combatir el antisemitismo, calificándolo como “un mal” que debe erradicarse, y anunció medidas para perseguir a predicadores extremistas y la posibilidad de denegar o cancelar visas a quienes difundan mensajes de odio.
Sídney se mantiene en alto estado de alerta casi una semana después del ataque. La noche del jueves, la policía armada interceptó dos vehículos con varios ocupantes tras recibir alertas sobre la posible planificación de un “acto violento”.
No obstante, la policía de Nueva Gales del Sur informó que no halló conexiones entre esos incidentes y la investigación sobre el atentado en Bondi.
El principal sospechoso, Sajid Akram, de 50 años, murió en un enfrentamiento con la policía. Su hijo Naveed, de 24 años, fue detenido y enfrenta 15 cargos de asesinato, un cargo de terrorismo y numerosas acusaciones adicionales.
Las autoridades sostienen que ambos pudieron haber actuado inspirados por el Estado Islámico y que podrían haber tenido contacto con extremistas durante una estancia reciente en Filipinas; las pesquisas sobre esos posibles vínculos continúan.
(Con información AFP)


