Como cada fin de año, la familia real de España publicó su postal navideña, pero la de 2025 destacó por decisiones claras en la composición y el mensaje. La imagen muestra a los reyes Felipe VI y Letizia con sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, posando al aire libre en Valdesoto, una localidad asturiana recientemente distinguida como Pueblo Ejemplar. La elección del lugar se leyó como un gesto de apoyo a las comunidades rurales y a la tradición asturiana dentro de la monarquía.
La foto, de estética sobria —con tonos neutros y prendas clásicas que evitan la ostentación— refuerza la intención de proyectar una monarquía moderna y cercana. Llamó la atención, además, la ausencia de los reyes eméritos Juan Carlos I y Sofía; la no aparición de Juan Carlos, que reside fuera de España y sigue siendo una figura controvertida, subraya el distanciamiento con el pasado más polémico de la institución. Tampoco hubo una imagen ampliada con la familia extendida, lo que refuerza la percepción de una monarquía enfocada en la línea directa de sucesión.
En paralelo, los reyes eméritos difundieron su propia postal, de tono desenfadado y protagonizada por sus cinco perros, en marcado contraste con la seriedad de la imagen oficial. En conjunto, la postal navideña 2025 funcionó más que como un saludo: fue una declaración simbólica sobre la imagen pública y el rumbo que los actuales monarcas desean mostrar dentro y fuera de España.


