En Párense de Manos III, Franco Bonavena y Agustín Monzón se enfrentaron en un combate que unió dos apellidos históricos del boxeo argentino. La decisión de los jueces favoreció a Franco Bonavena, nieto del “Ringo”. A pesar de la derrota, Monzón no mostró tristeza y aprovechó el momento para hacer una propuesta romántica a su pareja, quien fue pareja de Fernando Báez Sosa.
Tras el combate, Monzón agradeció a su gente y reconoció la relación simbólica entre ambos apellidos en la historia del boxeo: señaló la importancia mutua de Bonavena y Monzón en ese legado y destacó que el encuentro fue una muestra de unión y representación del boxeo argentino.
Luego dejó de lado el aspecto deportivo y, frente al público en el estadio de Huracán, le pidió a su novia, Juli Rossi, que subiera al ring y le propuso formalizar su relación. Ella subió, lo abrazó y la pareja selló el momento con un beso frente a los asistentes.
Julieta Rossi, de 23 años, se ha consolidado en la escena de la danza urbana en la Ciudad de Buenos Aires. Tras un episodio trágico ocurrido casi cinco años atrás, encontró en la danza un refugio emocional que la ayudó a transformarse. Su carrera incluye la docencia, la participación en espectáculos y videoclips, y una fuerte presencia en redes sociales, donde sus coreografías superan el millón de reproducciones y su comunidad supera los 380 mil seguidores.
Rossi se especializa en reggaetón, urbano, heels y femme style, disciplinas en las que ha desarrollado técnica y presencia escénica. Da clases en estudios reconocidos de Buenos Aires y ha compartido escenario con artistas como Ecko, Connie Isla, Marty D, Yas Gagliardi, Aitana y Flor Vigna. Su participación en los Premios Ídolo 2025 reforzó su proyección profesional dentro del circuito artístico.
Su crecimiento profesional también tuvo alcance internacional: en 2023 viajó por primera vez a Los Ángeles para formarse en el Millennium Dance Complex, una experiencia que consideró un punto de inflexión. En 2024 regresó a la ciudad californiana para continuar su capacitación y profundizar su formación.
Más allá de lo profesional, la danza se convirtió en el sostén emocional de Rossi. Después del hecho trágico en Villa Gesell, optó por un proceso de duelo privado, manteniéndose reservada durante un año y evitando la exposición mediática. Decidió no participar en el juicio ni en el documental sobre el caso, prefiriendo preservar su intimidad. En redes compartió mensajes que reflejaban el vínculo y el impacto de la pérdida, aunque con el tiempo eligió resguardar esos recuerdos.
Si bien su pasado está inevitablemente ligado a la figura de Fernando, con quien pasó la madrugada del hecho en Villa Gesell, su presente se define por la resiliencia y la reconstrucción personal a partir de la danza, que ha usado como herramienta para canalizar el dolor.
Hoy, Rossi transita una etapa en la que los sueños de su infancia se concretan en escenarios y salas que alguna vez admiró, consolidando una trayectoria marcada por el talento, el esfuerzo y una profunda transformación personal.


