15 de enero de 2026
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Eliana Guercio cuenta que se reenamoró de Sergio Romero

Eliana Guercio inicia su relato con una fuerte carga emotiva: reconoce que volvió a enamorarse profundamente y que no quiso separarse, algo que la conmovió hasta las lágrimas. Hoy panelista, exbailarina y actriz, describe ese momento como un antes y un después en su vida, cuando las decisiones dejaron de regirse por la razón y se guiaron por el corazón y los deseos personales.

Su relación con el arquero Sergio Romero estuvo marcada por cambios rápidos e inesperados. Comenzó con un noviazgo breve e intenso y derivó pronto en matrimonio. A pesar de las dudas de familiares y amigos —“no se conocen” decían algunos—, ambos apostaron por esa decisión impulsiva.

Eliana decidió entregarse al sentimiento sin reservas. Recordó que, al sentir un amor distinto a cualquier otro, consideró que debía comprobar hacia dónde la llevaría esa relación y no quería perder la oportunidad.

Su carrera artística, que iba en ascenso, quedó en segundo plano. Lo nómade y lo incierto se volvieron rutina: adaptarse lejos de sus padres, enfrentar otros idiomas y mudanzas constantes. Aun así, Eliana expresa gratitud: repasa el camino recorrido y valora la formación de una familia, los hijos, el perro y el amor compartido. Actualmente llevan 17 años juntos.

Con franqueza, dice que dejó atrás el miedo porque, cuando el amor empuja con fuerza, hay decisiones —incluso mudanzas radicales— que cobran sentido.

Cada cambio fue una apuesta, con la posibilidad de perder o de ganar. Al final, primó el sentimiento y ese proyecto común: elegir la vida en pareja no anuló sus temores, pero los transformó en coraje.

Eliana no lamenta lo dejado atrás: reconoce el valor de lo que había construido con su familia y, al ponderarlo, se siente contenta con su elección.

—¿Qué te enamoró de Sergio Romero?

—Primero me pareció una persona segura de sí misma. En el ambiente del teatro y la televisión suele haber cierto temor hacia quienes se muestran confiados; él se presentó con naturalidad, se mostró atento con su familia y me resultó sencillo y de barrio, como yo.

—¿Sentías que tu trabajo en Argentina ya no era prioridad?

—En ese momento no lo estaba pasando bien con el trabajo, así que no me ataba tanto. Hubo temporadas complicadas; aunque tenía proyectos y disfrutaba algunos, al poner en la balanza mis sentimientos decidí priorizar la relación.

—¿Cómo tomaron la decisión de casarse tan rápido?

—Fue una relación de noviazgo corta; casarnos fue algo impulsivo y loco, pero lo que ambos queríamos era estar juntos.

—¿Te costó dejar todo?

—No fue tanto una decisión racional como un impulso del sentimiento; él no podía venir a Argentina y yo tenía que mudarme.

—¿Cómo viviste el desarraigo y la distancia con tu familia?

—Extrañé mucho a mis padres, con quienes vivía antes de conocerlo. Pero Sergio viajaba con la selección y eso me permitió volver a Argentina varias veces al año; eso hizo la separación más llevadera y pude viajar con las nenas cuando él estaba en giras.

—¿Cómo fue tu experiencia en Holanda?

—Fue muy positiva: me gustó el país por su orden, seguridad y trata hacia los argentinos. Aprendí lo básico del idioma y disfruté de la vida allí; Sergio era una figura destacada en su equipo y la experiencia se sintió como un cuento de hadas.

—¿Te costó el idioma? ¿Pensaste en trabajar?

—Estudié lo necesario para manejarme y tenía la intención de trabajar, aunque fuera en tareas sencillas; necesitaba movilidad y un empleo porque siempre trabajé desde joven. Sin embargo, con el nacimiento de Jazmín dejé ese objetivo de lado para concentrarme en la maternidad.

—¿Y después de Holanda?

—Vivimos en Génova, Italia, donde encontramos un ambiente muy afín a nosotros, con reuniones familiares y buena comida. Luego estuvimos un año en Mónaco, que resultó una estancia tranquila y breve, casi como unas vacaciones.

—¿Las nenas se adaptaron a los cambios?

—Muy bien. Hablan inglés con fluidez y eso me parece lo más valioso: les abre oportunidades para viajar y facilitar su futuro, algo que considero enriquecedor.

Las sombras de la fama: críticas, periodismo y la defensa de Sergio Romero

—¿Te afectaron las críticas de periodistas y la opinión pública sobre Sergio?

—Sí, me afectaron porque me parecían injustas. Quienes no siguen los partidos pueden opinar que no jugaba, pero Sergio fue suplente de un arquero de primer nivel y participó en muchas competencias; en Manchester lo quieren y lo reconocen.

—¿Cómo lo vivía él? ¿Le repercutía?

—Sergio siempre fue seguro y tranquilo; ese contexto no minó su rendimiento ni su vida personal. A mí me dolían más algunas injusticias que a él.

—¿Crees que eso pudo influir en su autoestima o carrera?

—Podría haber sido perjudicial, pero él tiene una inteligencia emocional que le permitió mantenerse firme. Siempre fue generoso con la prensa, reclamando veracidad más que privilegios.

—¿Cómo llevaste el rol de pareja de un futbolista, a veces visto con prejuicio?

—Me siento orgullosa de su compromiso con la selección y acompañé su carrera desde el respeto. Para mí no fue perder nada, sino apostar a lo que soñé.

Volver…

—¿Cómo fue regresar a Argentina después de tantos años?

—Regresé tras veinte años y pude volver a trabajar. Empecé en radio con Santiago del Moro y, de a poco, volví a la televisión. Hoy estoy plenamente activa en los medios.

—¿Cómo te recibió el entorno profesional a tu regreso?

—Al volver a Telefé, muchos colegas y técnicos me dijeron que no había cambiado desde que me conocieron joven. Eso me hace sentir que tomé buenas decisiones y me alegra que la gente me lo reconozca.

—¿Sentiste que tu carrera artística podía terminar por priorizar la vida familiar?

—No. Nunca busqué la fama de manera obsesiva; trabajé para sostenerme y cumplir objetivos personales. Cuando conocí a Sergio me permití abrirme al amor sin sentir que había perdido lo fundamental.

La familia hoy: proyectos, hijos y nuevas generaciones

—¿Cómo están los proyectos familiares hoy?

—Los hijos tienen un fuerte vínculo con Argentina. Una de nuestras hijas juega al tenis y puede tener la necesidad de viajar para progresar, por ejemplo a Estados Unidos, pero la base familiar seguirá siendo el país.

—Si Sergio ejerce como técnico, ¿volverían a mudarse?

—Es una posibilidad abierta; nunca se sabe dónde puede llevar su carrera. Los chicos son adaptables y suelen integrarse con facilidad; a las mayores les costará más por amistades y colegio, pero es parte del crecimiento.

—¿Quién manejará la representación de la futura tenista, Sergio o vos?

—Mientras no sea necesario, calculo que lo hará el padre, que ya negoció contratos desde joven. Yo, tras una mala experiencia, prefiero manejarme de forma independiente.

—¿Creés que tu hija tiene futuro deportivo?

—Sí: tiene la mentalidad de su padre, es competitiva y trabajadora. Entrena muchas horas, estudia a distancia y entiende que el esfuerzo es clave. Le pedimos que finalice el secundario y, si sigue comprometida, la apoyaremos en todo.

—¿Qué te marcó especialmente de estos años?

—Me conmueve ver la vida familiar concretarse cada día: ver crecer a los hijos, formar nuevos hogares y sentir una felicidad real. También valoro haber mantenido mi esencia; que me digan que sigo siendo la misma persona es algo que comparto con orgullo junto a Sergio y nuestros hijos.

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