Un equipo de lingüistas, encabezado por Simon Rodway de la Universidad de Aberystwyth (Gales), está elaborando el primer diccionario dedicado a las lenguas célticas antiguas de Gran Bretaña e Irlanda.
Según informó Smithsonian Magazine, el proyecto pretende recopilar y documentar las palabras supervivientes de idiomas en gran parte perdidos, recurriendo a fuentes poco habituales como tablillas de maldiciones e inscripciones romanas.
Recopilación y reconstrucción lingüística
El diccionario abarca términos usados entre aproximadamente el 325 a.C. y el 500 d.C. y se encuentra en desarrollo; su finalización no se espera al menos hasta finales de 2025.
Rodway explicó a NPR que ya han reunido más de 1.000 voces, aunque advirtió que esa cifra representa solo una muestra reducida, ya que la escasez de registros dificulta ampliar el corpus.
Para reconstruir el léxico perdido, el equipo consulta diversas fuentes: inscripciones en piedra, textos antiguos, documentos administrativos romanos y, de manera destacada, las llamadas tablillas de maldiciones.
Smithsonian Magazine señala que los documentos romanos, en latín o griego, son especialmente útiles porque conservan nombres célticos de lugares, grupos e individuos, así como cartas de soldados y crónicas de figuras como Julio César sobre sus campañas en el norte de Europa.
Tablillas de maldiciones y fuentes romanas
Las tablillas de maldiciones son paneles de plomo en los que se grababan peticiones dirigidas a deidades, solicitando castigos para quienes causaban daños o robos.
Rodway contó a NPR que muchas de esas maldiciones estaban dirigidas contra ladrones, un fenómeno frecuente en lugares como Bath, donde los baños termales atraían tanto visitantes como oportunistas.
Según describió el lingüista, las personas grababan la maldición en una lámina de plomo para invocar a un dios o diosa y luego arrojaban la tablilla a la fuente sagrada dedicada a la deidad local.
Los registros romanos y las inscripciones en piedra resultan valiosos porque preservan nombres y palabras que de otro modo se habrían perdido.
Muchas de esas inscripciones se encuentran en piedras ogham, repartidas por regiones como Cornualles e Irlanda, utilizando un alfabeto formado por trazos lineales.
La abundancia de documentos legales, cartas y textos administrativos romanos ha permitido a los investigadores acceder a una amplia variedad de términos célticos que sobrevivieron gracias al detallismo burocrático de los romanos. Rodway subrayó que los romanos estaban muy alfabetizados y dejaron numerosas inscripciones y documentos.
Comparación con lenguas modernas y significado del proyecto
El proyecto no solo reúne vocablos antiguos, sino que los compara con formas encontradas en lenguas célticas medievales y contemporáneas.
Según el informe de Smithsonian Magazine, a pesar de las diferencias entre las lenguas célticas actuales, existen correspondencias que permiten trazar la evolución de ciertos términos.
Por ejemplo, los términos galés y antiguo irlandés para “mar” —môr y muir— están emparentados con la voz moridunum, que antiguamente significaba “mar poderoso” o “fuerte marino”.
Rodway expresó su satisfacción por liderar una iniciativa de esta envergadura.
En declaraciones recogidas por Smithsonian Magazine, destacó que nunca antes se habían reunido fuentes tan diversas con el fin de ofrecer una visión tan amplia sobre la naturaleza de las lenguas célticas en las islas británicas al inicio del periodo histórico.
La iniciativa, que combina rigor académico y creatividad en la búsqueda de fuentes, supone un avance importante para comprender la riqueza y la diversidad de las culturas que habitaron Gran Bretaña e Irlanda.


