Christian Petersen despertó en la sala de terapia intensiva del Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes, tras permanecer diez días internado. Le retiraron la respiración artificial cuando mostró signos de mejoría y, al recobrar la conciencia, lloró y sonrió, lo que emocionó a su entorno.
El chef se había descompensado durante el ascenso al volcán Lanín y tuvo que ser asistido por Gendarmería. En los primeros informes se mencionó un cuadro grave con “falla multiorgánica”, pero en los días siguientes su estado fue evolucionando de manera paulatina. El periodista Juan Etchegoyen informó por redes sociales que Petersen “mejora de a poco” y señaló además que la familia está molesta con el tratamiento mediático del caso, al considerar que en algunos relatos se había exagerado la gravedad.
La Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM) aclaró públicamente cómo se desarrolló la jornada en el volcán. Según los guías, Petersen solicitó realizar parte del trayecto caminando en silencio, por lo que se acordó que avanzara de forma individual pero siempre con un guía cercano y bajo supervisión. Al llegar al refugio se mostró conforme y compartió un momento con el grupo.
Cerca de la medianoche los guías advirtieron un cambio en su comportamiento que afectó al descanso del grupo, por lo que se decidió que descendiera. El descenso comenzó alrededor de las 4 de la mañana y se avisó a Parques Nacionales. Unas dos horas más tarde, tras una actitud prepotente hacia un integrante del equipo, se solicitó la intervención de Gendarmería. Los guías sostienen que Petersen descendió en buenas condiciones generales y que no presentó síntomas físicos compatibles con arritmia ni con accidente cerebrovascular.


