Lanús fue escenario de una protesta que escaló y tuvo connotaciones políticas. Frente al edificio municipal, manifestantes reclamaron la presencia del intendente Julián Álvarez y realizaron advertencias directas. El momento de mayor tensión ocurrió cuando prendieron fuego al árbol de Navidad ubicado en el ingreso a la intendencia.
En videos difundidos se escucha a un manifestante exigir que llamen al intendente para “resolver ese problema” y advertir que, si no baja el jefe comunal, “va a pasar lo de ayer en Quilmes”, en alusión a los incidentes registrados en ese distrito.
Desde el gobierno local sostuvieron que la movilización no fue un reclamo vecinal espontáneo. Fuentes municipales calificaron el episodio como “un piquete con intencionalidad política” y denunciaron intentos de ingresar por la fuerza al edificio y actos de intimidación contra empleados.
La protesta en Lanús se produjo pocas horas después de una jornada violenta en Quilmes, donde un grupo vinculado al Movimiento de Trabajadores Excluidos se movilizó contra una ordenanza de ordenamiento del tránsito. Allí se registraron enfrentamientos con la Policía bonaerense y detenciones, y el conflicto derivó en un cruce público entre la intendenta Mayra Mendoza y el dirigente social Juan Grabois.
A ese episodio se sumó la difusión de un audio interno de la exintendenta quilmeña en el que Mendoza cuestionó con dureza a Grabois, acusándolo de potenciar el conflicto: “Fomentás la violencia. ¿Quién te creés que sos?”, se la escucha decir.
En Lanús participaron militantes vinculados al Movimiento Evita, sectores cercanos a Grabois y agrupaciones de la izquierda. En el oficialismo local interpretaron esa confluencia como una forma de presión política sobre distritos conducidos por La Cámpora, lectura que se acentuó por la repetición de hechos en municipios vecinos.
El trasfondo incluye una interna en el peronismo bonaerense, con intendentes y dirigentes en debate por el liderazgo partidario, mientras Cristina Fernández de Kirchner permaneció alejada de la escena pública por motivos de salud. En ese contexto, la conflictividad en la calle fue tomada como un síntoma de disputas que exceden reclamos puntuales.
Tras la protesta, el municipio de Lanús evaluó los pasos a seguir y no descartó presentar denuncias penales. Desde el entorno del intendente Álvarez calificaron los hechos como “acciones organizadas con fines desestabilizadores” y remarcaron la gravedad de las amenazas y los daños a bienes públicos.


