15 de enero de 2026
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Cómo eliminar bacterias de la esponja de cocina

Para mantener la limpieza del hogar es importante contar con utensilios en buen estado y libres de bacterias. Por eso existe un truco casero que ayuda a desinfectar las esponjas de cocina y eliminar la suciedad que puede contaminar las superficies.

En cualquier cocina, la esponja que se usa para lavar platos puede convertirse en un foco de contaminación si no se higieniza correctamente. La humedad y los restos de alimentos que quedan atrapados en su estructura porosa favorecen la proliferación de bacterias y otros microorganismos. Frente a esto, emplear un método casero y sencillo con ingredientes que normalmente hay en casa puede reducir la carga microbiana sin recurrir a vinagre ni bicarbonato.

Mantener las esponjas libres de contaminantes ayuda a evitar la transferencia de gérmenes a la vajilla y contribuye a una limpieza más eficaz del hogar. Aunque se aclaren tras cada uso, los microbios pueden multiplicarse en el interior de la esponja. Aplicar técnicas de desinfección periódicas y cambiar las esponjas con frecuencia asegura un entorno más saludable.

El truco con sal: método sencillo para lograr una esponja más limpia y segura

La sal, usada históricamente como conservante y desinfectante, es la base de este procedimiento. Consiste en sumergir la esponja en una solución concentrada de agua caliente y sal común. Para hacerlo, llene un recipiente con agua caliente y añada sal hasta obtener una mezcla densa. Introduzca completamente la esponja y déjela en remojo entre 10 y 20 minutos; la elevada concentración de sal reduce la disponibilidad de agua para los microorganismos y ayuda a desprender restos de suciedad acumulada.

Transcurrido el tiempo, enjuague la esponja con agua limpia, exprímala con suavidad y déjela secar al aire en un lugar ventilado. Repetir este procedimiento una vez por semana, además del enjuague diario, contribuye a eliminar bacterias y a evitar malos olores. Asimismo, no conviene guardar la esponja húmeda ni dejarla en contacto con agua estancada, ya que eso favorece la formación de colonias microbianas.

Por qué la sal es tan efectiva para reducir microorganismos y cómo implementarla correctamente

El uso de la sal en la limpieza doméstica se basa en su capacidad para absorber agua y alterar las condiciones en las que los microbios prosperan. Al disminuir la disponibilidad de agua, la sal crea un entorno hostil que inhibe o elimina gran parte de los microorganismos presentes en la esponja. Aunque esta técnica ayuda a mantener la higiene, no sustituye la necesidad de reemplazar la esponja cuando muestra signos de desgaste.

Para mejorar la higiene en la cocina, conviene combinar el tratamiento con sal con el recambio regular de esponjas y una limpieza adecuada de lavavajillas, mesas y utensilios. Esta rutina resulta especialmente útil en verano, cuando el calor y la humedad favorecen la proliferación bacteriana.

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