15 de enero de 2026
Buenos Aires, 24 C

EE. UU. logra que el último dictador europeo libere 250 presos políticos

Estados Unidos ha establecido un canal de comunicación directo con Alexander Lukashenko, el aliado más próximo de Vladímir Putin, combinando pragmatismo económico, alivio de sanciones y, de manera inesperada, la posibilidad de suministrar un tratamiento para la obesidad.

Esta iniciativa, descrita por sus protagonistas como “al estilo Trump”, habría facilitado la liberación de más de 250 prisioneros políticos en Bielorrusia desde el inicio del mandato, incluidos ciudadanos estadounidenses y figuras de la oposición. A cambio, Washington alivió restricciones sobre la industria del potasio y autorizó el suministro de repuestos para la flota presidencial, medidas que funcionarios ven como una prueba para una posible normalización con Moscú.

El factor Zepbound: diplomacia en la mesa

El acercamiento fue impulsado por John P. Coale, abogado que representó a Trump en litigios contra compañías de redes sociales. Según The Wall Street Journal, la relación se consolidó en cenas en Minsk donde, además de asuntos geopolíticos, surgieron conversaciones sobre salud personal.

Durante una de esas cenas, Lukashenko preguntó a Coale por su pérdida de peso; el enviado le habló entonces sobre Zepbound, un fármaco inyectable para la obesidad, y le entregó material informativo del fabricante Eli Lilly. Posteriormente, funcionarios estadounidenses exploraron la posibilidad de organizar el suministro del medicamento para uso personal del mandatario, según el artículo.

El gran intercambio: presos políticos por sanciones

El enfoque pragmático de la administración estadounidense produjo resultados concretos. El mes pasado, Lukashenko liberó a 123 prisioneros, entre ellos el Premio Nobel de la Paz Ales Bialiatski y la opositora Maria Kalesnikava.

En reciprocidad, Washington levantó sanciones sobre las exportaciones de potasio, un insumo clave para fertilizantes y una fuente importante de divisas para Bielorrusia. Además, se autorizó a Boeing a suministrar software y repuestos a la aerolínea estatal Belavia, y se están realizando reparaciones pendientes en el avión presidencial.

Lukashenko, anteriormente aislado, también ha ofrecido asesoramiento a Estados Unidos sobre cómo aproximarse a Moscú y a otros gobiernos adversarios, como el de Venezuela. En entrevistas y conversaciones recientes, sugirió que Nicolás Maduro podría encontrar refugio en Minsk si abandonara Caracas.

La anfitriona y presentadora de Newsmax Greta Van Susteren, esposa de Coale, recibió declaraciones de Lukashenko en ese sentido, según el informe.

Las cenas de Coale en Minsk

El primer encuentro entre Coale y Lukashenko duró cuatro horas. En un salón palaciego compartieron alimentos tradicionales y brindaron con vodka de la marca preferida del anfitrión.

Coale describió estrategias para moderar el consumo de alcohol durante las ocasiones y relató cómo, conforme avanzaba la conversación, el intercambio pasó de un inglés directo a respuestas cada vez más soeces en ruso por parte de Lukashenko.

Coale utilizó una metáfora para ilustrar la posición internacional de Bielorrusia: comparó la política global con una cafetería escolar, en la que Lukashenko ocupaba la “mesa de perdedores” junto a regímenes como el de Venezuela o Irán, pero podría ascender con apoyo estadounidense.

Tras esa primera reunión, agentes del KGB acompañaron a Coale hasta un punto cercano a la frontera donde se encontraba Youras Ziankovich, un ciudadano con doble nacionalidad condenado a 11 años por supuesta conspiración. Coale relató que tras hablar con él, Ziankovich quedó libre.

El camino hacia Moscú

El objetivo declarado de este acercamiento no se limita a Minsk: la administración espera que Lukashenko sirva de intermediario para persuadir a Putin sobre los beneficios de un acuerdo que contribuya a poner fin a la guerra en Ucrania.

Un funcionario estadounidense citado en el informe explicó que contar con la recomendación de alguien cercano a Putin podría facilitar una decisión difícil para el presidente ruso.

La abertura hacia Lukashenko ha generado preocupación entre disidentes bielorrusos y aliados europeos. Sviatlana Tsikhanouskaya, líder de la oposición en el exilio, destacó la ambivalencia del gesto: valoró la liberación de prisioneros, pero advirtió que para Lukashenko liberar personas tiene un coste y que el proceso puede convertirse en un intercambio utilitario.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, defendió ante el WSJ los resultados alcanzados por la administración en materia de liberación de presos y retorno de ciudadanos estadounidenses.

El giro inesperado

A pesar de los avances, la relación con Lukashenko sigue siendo inestable. Después de meses de negociaciones para repuestos de Boeing, el presidente bielorruso anunció recientemente que Bielorrusia acordó comprar aviones rusos, restando importancia a los componentes estadounidenses poco después de obtener el alivio de sanciones.

También informó que misiles rusos denominados Oreshnik han sido desplegados en territorio bielorruso y se encuentran “en alerta de combate”.

No obstante, fuentes estadounidenses y europeas consultadas por el Journal señalan que el canal de comunicación continúa abierto. El propio Trump mantuvo una conversación telefónica de unos diez minutos con Lukashenko desde el Air Force One antes de una cumbre en Alaska el verano pasado, en la que ambos líderes se expresaron elogios mutuos.

Para Coale y el equipo que impulsó las gestiones, la evaluación de la relación con un régimen acusado de represión se subordinó a los resultados obtenidos. Según el enviado, lo esencial fue negociar con quien pudiera ofrecer lo que se buscaba, independientemente de su pasado o reputación.

Artículo anterior

Marcelo Moretti exige parte del estadio si le devuelven el dinero

Artículo siguiente

Kicillof: país en desastre y ningún sector está bien

Continuar leyendo

Últimas noticias