15 de enero de 2026
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Explosión en mezquita del noreste de Nigeria deja al menos siete muertos

Una explosión en una mezquita de Maiduguri, principal ciudad del noreste de Nigeria, dejó al menos siete muertos la tarde de este miércoles, según testigos y fuentes de seguridad.

El hecho se produjo mientras decenas de fieles participaban en las oraciones en la zona del mercado de Gamboru, una de las áreas más concurridas de la capital del estado de Borno, afectada por la actividad de grupos extremistas.

“Vi muchas víctimas siendo llevadas para recibir atención médica”, relató Isa Musa Yusha’u, presente en el lugar.

Las imágenes difundidas tras la explosión mostraron personas ensangrentadas y cuerpos cubiertos con sábanas, mientras equipos de rescate y residentes intentaban auxiliar a los heridos.

El líder religioso Malam Abuna Yusuf indicó que el número de fallecidos podría elevarse a ocho, aunque las autoridades no han divulgado un balance oficial.

Las investigaciones iniciales señalan que el artefacto explotó dentro del templo durante la ceremonia; algunos testigos plantearon también la posibilidad de un atentado suicida.

Ninguna organización reivindicó el ataque de forma inmediata, pero las sospechas apuntaron a los grupos yihadistas presentes en la zona, entre ellos Boko Haram y el Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP).

Maiduguri ha sido el epicentro de la insurgencia que desde 2009 afecta al noreste de Nigeria, conflicto que, según la ONU, ha causado más de 40.000 muertos y unos dos millones de desplazados.

La violencia ha devastado comunidades, obligado a miles a abandonar sus hogares y generado una crisis humanitaria que también afecta a países vecinos como Níger, Chad y Camerún. Aunque los ataques en la ciudad habían disminuido en los últimos años, el atentado de este miércoles reaviva el temor a un repunte de la violencia.

El último ataque de esta magnitud en Maiduguri se registró en 2021; desde entonces la capital había experimentado relativa calma, en contraste con las zonas rurales donde los enfrentamientos entre insurgentes y fuerzas del Estado continúan.

A pesar de la presencia militar y de los controles de seguridad en las calles, la amenaza persiste y la población vive bajo la vigilancia constante de patrullas y retenes nocturnos.

Tras la explosión se emitió una alerta de seguridad para el personal de organizaciones internacionales con presencia en Maiduguri, recomendando evitar el área del mercado de Gamboru. Las autoridades reforzaron la presencia policial y militar mientras los residentes manifestaban su preocupación por un posible resurgimiento de ataques.

La insurgencia, iniciada por Boko Haram y mantenida por facciones como ISWAP, busca imponer una versión radical de la ley islámica y ha recurrido a atentados contra civiles, infraestructura y lugares de culto. El conflicto ha provocado graves daños sociales y económicos, desplazamientos masivos y limitaciones en el acceso a servicios básicos.

Analistas advierten sobre la posibilidad de un repunte de la violencia a lo largo del año, pese a los esfuerzos del gobierno nigeriano por contener la amenaza mediante operaciones militares.

Maiduguri, sede de los principales comandos de seguridad y centro logístico para las operaciones en la región, permanece bajo estricto control, pero el ataque en la mezquita evidencia que los riesgos continúan.

El atentado del miércoles subraya la fragilidad de la seguridad en una ciudad que ha recuperado parte de su vida cotidiana pero que aún convive con el recuerdo de años marcados por la violencia yihadista.

(Con información de AFP)

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