Paul Rudd volvió al pódcast New Heights en YouTube para conversar con Jason y Travis Kelce en un ambiente relajado, lleno de humor, confesiones y recuerdos personales.
Su intervención se alejó del formato típico de entrevistas promocionales y ofreció una conversación más espontánea y humana. Durante el episodio, Rudd compartió anécdotas de su carrera, desafíos del rodaje con Jack Black, sus años formativos y detalles de su vida cotidiana.
“Es bueno estar de vuelta con ustedes”, dijo Rudd al inicio, creando una atmósfera cercana y distendida que marcó el tono de la charla.
Los anfitriones rememoraron su primer encuentro televisivo con Rudd, evocando momentos emotivos: “Lo que más recuerdo de ese día fue que era tu cumpleaños, Trav; estábamos riendo y de repente empezamos a hablar de nuestros padres y terminamos llorando”, contó el actor.
Admiración por Jack Black y la experiencia en “Anaconda”
Una parte importante de la conversación giró en torno a la relación profesional y personal entre Rudd y Jack Black, y a cómo llegó a sumarse al elenco de la película Anaconda.
Rudd expresó su admiración: “Es el mejor. Es único, un verdadero tornado de talento”. Llegó a comparar su presencia con un “tsunami de comedia” y lo describió como alguien que transforma cualquier situación.
Recordó cómo se incorporó Black al proyecto: tras enviarle el guion y trabajar con Kevin Ettin y Tom Gormican, supieron que Black había mostrado interés. Tras una charla telefónica de 15 minutos, coincidieron en la idea del personaje sin consultar al director y así lo decidieron entre ellos, explicó Rudd entre risas.
También rememoraron encuentros en castings de los años 90 y la energía inconfundible de Black, a quien Rudd calificó como “una fuerza única” que ofrece una experiencia auténtica a quienes se acercan a él.
Infancia, películas caseras y el origen del entretenimiento
En tono nostálgico, Rudd y los hermanos Kelce hablaron sobre sus primeras experiencias con cámaras caseras y la pasión por crear historias desde niños. Rudd contó que usaba una videocámara de cassette, grababa y editaba directamente en la cámara.
Mencionó sus proyectos con amigos, como la serie casera “Hey Garvin”, en la que realizaban cortos con trucos de montaje que se volvían cada vez más extravagantes: “Hicimos unos diez y las ideas se volvían más locas”, recordó.
Al revisarlos hoy, Rudd admitió con humor que esos videos resultan difíciles de ver, pero en su momento les parecían geniales. Esa nostalgia por proyectos caseros fue un tema compartido entre los tres, quienes coincidieron en que esas experiencias tempranas fomentaron su sentido del humor y creatividad.
La audición más desastrosa y el aprendizaje en Hollywood
A petición de los conductores, Rudd rememoró su “bienvenida a Hollywood” con una anécdota sobre su primera audición profesional. Inspirado por una historia de Danny DeVito, intentó diferenciarse e hizo una escena en la que apagó un cigarrillo en la alfombra de la directora de casting.
Al terminar, supo que no obtendría el papel. “Se lo conté a mi representante y me dijo: ‘Bueno, supongo que hay que aprender’”, relató entre bromas.
Anécdotas y gustos personales: dulces, “Anchorman” y rituales
La charla dejó otras curiosidades de Rudd: contó que en la película Anchorman bautizó cómicamente uno de los testículos de su personaje con el nombre de un excompañero universitario, actual dueño de CharBar en Kansas City, como una sorpresa para él.
Habló también de su afición por los dulces —es propietario de Samuel’s Sweet Shop— y de sus preferencias infantiles: “Tengo gustos de niño de nueve años. Me encantan todos los dulces. Los Sour Santas son mi preferido”, dijo, además de mencionar su gusto por el chocolate y las golosinas ácidas.
Al final del episodio, la conversación se centró en sus rituales personales y en su afición por los Kansas City Chiefs. Rudd compartió la alegría de celebrar los triunfos con su familia: “La felicidad y los recuerdos que los Chiefs me dieron con mi hijo y mi familia no tienen precio. Aunque esta temporada no haya sido la mejor, valoro compartir esa experiencia como fan”.
En un cierre festivo, Rudd agradeció a los anfitriones y envió saludos navideños: “Feliz Navidad, felices fiestas a todos y gracias por dejarme volver”.
La participación de Paul Rudd en New Heights mostró cómo las bromas privadas y los guiños entre amigos son, para él, una forma esencial de celebrar la amistad y reírse de sí mismo, dejando claro que el humor compartido es uno de los placeres que más valora fuera del mundo del espectáculo.


