El Ministerio de Economía enfrentará este miércoles una prueba clave en el mercado de deuda en pesos, con vencimientos por 9,6 billones de pesos. Es la primera licitación en moneda local del año y llega justo después del pago de un compromiso en moneda extranjera relevante de 2026.
La Secretaría de Finanzas conducirá la operación, cuyo objetivo principal es renovar los títulos que vencen, en su mayoría dos Letras del Tesoro capitalizables (LECAP). El resultado servirá para medir el interés de los inversores en instrumentos en pesos y la capacidad del Tesoro para refinanciar sin encarecer de manera significativa su costo financiero.
El menú previsto incluye letras capitalizables, bonos ajustados por inflación (CER), instrumentos vinculados al dólar y títulos a tasa fija. La estrategia oficial busca extender plazos de vencimiento y, a la vez, reducir la tasa implícita de la deuda.
Un contexto de liquidez ajustada y tasas volátiles
La licitación se realizará en un escenario de escasez de pesos, que se reflejó en un fuerte incremento de las tasas en los días recientes. Esta dinámica agrega incertidumbre sobre la participación de inversores y las tasas que el Tesoro deberá aceptar para lograr una alta renovación.
Los analistas estarán atentos a las decisiones del ministro de Economía, Luis Caputo. Serán centrales el volumen de ofertas que presenten bancos e inversores institucionales y el costo al que estén dispuestos a prestar pesos al Estado en un contexto de alta volatilidad.
Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group, explicó que el Tesoro necesita un alto nivel de renovación y buena demanda para que el mercado perciba liquidez y voluntad de continuar financiando al Estado sin presiones adicionales sobre tasas o el dólar. Advirtió que la fuerte volatilidad de las tasas cortas indica una escasez de liquidez, lo que hace clave un resultado favorable para sostener la confianza financiera y evitar aumentos de las primas de riesgo o del dólar financiero.
El equilibrio entre absorber y volcar pesos
Otro aspecto a evaluar será el equilibrio que deba buscar el equipo económico entre absorber pesos para recomponer fondos utilizados en compras de dólares y volcar pesos al mercado para ayudar a estabilizar las tasas y monetizar la economía, en un escenario de liquidez limitada.
Desde Aurum Valores señalaron que el Tesoro licitará instrumentos en pesos y dólares para renovar vencimientos por casi 10 billones de pesos. Indicaron que el menú incluirá 3 LECAP (42, 91 y 185 días), 1 BONCAP (junio 2027), 1 letra TAMAR (agosto 2026), 4 CER cupón cero (mayo 2026, noviembre 2026, junio 2027 y junio 2028) y 2 LELINK (febrero 2026 y marzo 2026). Para la firma, se trata de la primera salida al mercado del año en un contexto desafiante por la falta de liquidez.
Max Capital coincidió en que la licitación se realiza en un contexto complejo por la escasez de pesos. Según esa consultora, la composición del menú intenta ofrecer alternativas para distintos perfiles de inversores, combinando plazos cortos y medianos, con y sin ajuste por inflación o tipo de cambio.
El menú de instrumentos y la señal al mercado
Operativamente, la Secretaría de Finanzas ofrecerá letras capitalizables en pesos con vencimientos en febrero, mayo y noviembre de 2026, un bono capitalizable con vencimiento en junio de 2027 y una letra TAMAR con vencimiento en agosto de 2026. En el segmento ajustado por inflación saldrán letras y bonos CER con vencimientos entre mayo de 2026 y junio de 2028, y también habrá letras vinculadas al dólar con vencimientos en febrero y marzo de 2026.
Ignacio Morales, de Wise Capital, afirmó que la Secretaría intentará reabsorber la totalidad de unos 9,6 billones de pesos en vencimientos de bonos y letras en manos de inversores privados, en un marco de volatilidad de tasas y concentración de compromisos en el corto plazo. Para él, el resultado permitirá evaluar la capacidad del Tesoro para administrar el perfil de vencimientos en un entorno financiero exigente.
El foco del mercado estará en el porcentaje de renovación que logre el Gobierno y en la tasa que se convalide en la licitación. Un alto rollover aliviaría las necesidades de financiamiento inmediato y podría reducir tensiones en el mercado de pesos; por el contrario, una demanda débil o tasas mucho más altas reflejarían las dificultades para refinanciar deuda con liquidez limitada.
La licitación se perfila como un test clave para la estrategia financiera del Gobierno al inicio del año. Más allá del resultado puntual, los inversores buscarán señales sobre la hoja de ruta oficial en deuda en pesos, la administración de la liquidez y el manejo de las tasas en los próximos meses.
Con información de NA


