15 de enero de 2026
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Insecto que daña plantas del jardín en verano

Con la llegada del verano, las altas temperaturas y la menor humedad suelen aumentar la preocupación entre los aficionados a la jardinería. En ese contexto, hay un insecto que puede atacar las plantas del jardín y, si no se controla, llegar a dañarlas gravemente.

El saltamontes es una de las plagas estacionales que más consultas genera en el cuidado de espacios verdes. Su presencia está ligada a los periodos cálidos y obliga a adoptar medidas específicas para proteger tanto especies ornamentales como huertas urbanas.

Estos insectos aparecen con el aumento de la temperatura y la reducción de las lluvias, situaciones que favorecen su reproducción y actividad. Los daños suelen apreciarse rápidamente: bordes de hojas irregulares, tallos debilitados y flores incompletas son señales habituales. Detectar el problema a tiempo es fundamental para limitar el impacto y mantener el equilibrio del jardín durante la época de calor.

Por qué los saltamontes aparecen en verano y cómo detectar su presencia en el jardín

El clima seco y cálido facilita la proliferación de los saltamontes, cuyo ciclo de vida requiere temperaturas altas para completar sus etapas. Expertos en manejo integrado de plagas señalan que entre diciembre y febrero se dan las condiciones más propicias para su reproducción y expansión en jardines y huertas urbanas y suburbanas.

Una característica visible del ataque son las mordeduras irregulares en los bordes de las hojas y la falta de partes en brotes o flores jóvenes. Si la población aumenta, el daño se acelera, afectando sobre todo plantas nuevas o especies sensibles como rosales, dalias, hortalizas y gramíneas ornamentales. También pueden apreciarse pequeños excrementos en el suelo y, en casos de infestación, grupos de saltamontes que saltan al menor movimiento.

El diagnóstico se confirma al identificar adultos de tamaño mediano a grande, de tonos que van del verde al marrón. Se recomienda revisar con regularidad el reverso de las hojas y la base de los tallos, lugares donde suelen refugiarse durante las horas de mayor temperatura.

Cómo proteger las plantas ante estos daños en la temporada de calor

Para prevenir y controlar la presencia de saltamontes, conviene mantener una rutina de riego adecuada: los ambientes bien hidratados resultan menos atractivos para la plaga. También es importante eliminar malezas y restos vegetales con frecuencia, ya que sirven de refugio y sitio de puesta de huevos.

Colocar mallas finas o telas antiinsectos alrededor de las plantas más vulnerables funciona como barrera física, sobre todo en las primeras semanas del verano, cuando las ninfas se alimentan con mayor intensidad. Favorecer la biodiversidad del jardín atrae depredadores naturales —aves insectívoras y ciertos himenópteros y artrópodos predadores— que ayudan en el control biológico.

El retiro manual de saltamontes al detectarse los primeros daños es una medida eficaz y no tóxica. Para casos más severos existen productos autorizados con ingredientes selectivos que permiten actuar sin afectar gravemente al resto de las especies ni al entorno; su uso debe ajustarse siempre a las indicaciones profesionales para evitar efectos adversos.

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