Al hablar de la coordinación interna y los posibles desvíos en una importación, Juan enfatiza que “es fundamental avisar con anticipación”. En esta entrevista analiza los desafíos del comercio exterior en el sector de luminarias, el impacto de los cambios regulatorios, la coordinación entre áreas y la planificación necesaria para mantener la operación.
¿Qué implica ser responsable de comercio exterior en el rubro de luminarias?
Significa intervenir desde el primer contacto con proveedores extranjeros hasta que la mercadería ingresa al depósito local. En mi responsabilidad están las consultas iniciales sobre tiempos de entrega y producción, la gestión de la compra internacional y el seguimiento posterior, así como la comunicación con el forwarder y los despachantes de aduana hasta que la mercadería está disponible en Argentina.
Todo ello exige planificación previa para que las áreas comerciales y operativas sepan qué está llegando, cuándo y en qué condiciones. El objetivo es que la empresa esté alineada y que la mercadería arribe conforme a los plazos previstos.
¿Qué particularidades tiene la industria a la hora de importar?
Una particularidad clave es la seguridad eléctrica. Al comenzar, se trabajaba con certificaciones mediante ensayos de laboratorio, IRAM y vencimientos anuales; con el tiempo esto fue cambiando hacia declaraciones juradas, etiquetas con QR dinámicos y otros esquemas que modificaron la operatoria.
Esos cambios requirieron anticipación: fue necesario adaptarse antes de la entrada en vigencia de la normativa para mantener la regularidad de las importaciones y evitar interrupciones en el abastecimiento.
¿Cómo es trabajar con proveedores de China en este sector?
Trabajar con China implica comunicación continua con los proveedores. Es un mercado muy dinámico, condicionado por la moda, las estaciones y las tendencias: los modelos se renuevan con frecuencia, lo que obliga a solicitar catálogos actualizados, conocer novedades y evaluar productos constantemente.
Tras concretar la compra, corresponde el seguimiento de la producción y la planificación logística: analizar volúmenes, costos y tiempos para que todas las áreas dispongan de la información necesaria y puedan actuar en consecuencia.
¿Hay productos que te hayan llamado especialmente la atención?
Sí. Por ejemplo, algunas lámparas de escritorio o de cabecera importadas de Europa, sobre todo de Holanda, presentan diseños poco convencionales. Son piezas que no se ven todos los días y que reflejan la diversidad y la evolución del sector de luminarias.
¿Qué lugar ocupa la tecnología?
La tecnología ocupa un lugar cada vez más relevante, no solo en iluminación sino en todos los sectores. En iluminación se nota en productos que se controlan por control remoto, que permiten cambiar la temperatura de color, ajustar el ángulo de apertura o programarse según el momento del día. La automatización y la inteligencia aplicada forman parte del producto final.
¿Cuáles son las principales dificultades en la coordinación interna de una importación?
La principal dificultad es la falta de planificación. Es fundamental saber cuándo se realiza la compra, qué tiempos de producción maneja el proveedor y cómo se entregará la mercadería, además de los volúmenes involucrados.
Posteriormente pueden surgir inconvenientes por la distancia: paros, trasbordos, demoras en puertos o en aduana que afectan las fechas previstas y generan tensiones, sobre todo con el área comercial. Por eso es clave comunicar a tiempo cualquier desvío para que todos trabajen con la misma información.
¿Cómo le explicarías a alguien ajeno al sector todo lo que hay detrás de una luminaria importada?
Detrás de una luminaria importada hay un proceso largo: se negocian condiciones comerciales, pagos y plazos de producción; cuando la mercadería está lista se recibe el packing list con pesos y volúmenes, documento necesario para cotizar el flete internacional, ya sea marítimo o aéreo.
Luego sigue el tránsito internacional, la llegada al puerto y el trámite aduanero, que puede ser más o menos exhaustivo según el canal asignado. Una vez liberada la mercadería se coordina el transporte local al depósito, se verifica el estado de la carga y, si todo está en orden, se ingresa al sistema para que quede disponible para la venta. Esa es, en términos generales, la cadena de suministro.
¿Qué pasa si la mercadería llega con daños?
Puede ocurrir. En esos casos se activa el seguro, se documenta el daño con fotografías y se separa la mercadería que no está en condiciones de venderse. Son situaciones previstas dentro de la operatoria, aunque se procura minimizarlas.
¿Cómo se define si una importación va por vía marítima o aérea?
La elección depende principalmente de volumen y peso. Un contenedor completo suele viajar por vía marítima por razones de costo; el transporte aéreo se utiliza cuando hay urgencia y se necesita la mercadería en pocos días. Hoy es posible tener la carga disponible en una semana o diez días por vía aérea.
El transporte aéreo encarece considerablemente la operación, por lo que la planificación es clave: prever tiempos de producción y tránsito marítimo para obtener la mercadería cuando se necesita sin elevar demasiado los costos.
¿Qué reflexión te deja la experiencia en este sector?
La experiencia muestra que la planificación y la capacidad de adaptación son fundamentales. El comercio exterior, especialmente en este país, está sometido a cambios y nuevas regulaciones. Anticiparse, estudiar las normativas y trabajar de manera coordinada con todas las áreas permite sostener la operación y superar los desafíos.


