Rusia afirmó que Ucrania atacó el lunes con 91 drones una de las residencias del presidente Vladímir Putin en Valday, en la región de Nóvgorod, entre Moscú y San Petersburgo, según declaró el ministro de Exteriores Serguéi Lavrov, quien calificó el hecho como un “ataque terrorista” y dijo que Moscú revisará su postura en las negociaciones de paz.
“En la noche del 28 al 29 de diciembre de 2025, el régimen de Kiev lanzó un ataque terrorista con 91 vehículos aéreos no tripulados de largo alcance contra la residencia estatal del presidente de Rusia en la región de Nóvgorod”, afirmó Lavrov, según agencias rusas.
Lavrov aseguró que las defensas aéreas destruyeron todos los drones y que no hubo heridos. No obstante, anunció que Rusia había seleccionado objetivos en Ucrania para “ataques de represalia” y que revisaría sus posiciones negociadoras.
“No tenemos intención de retirarnos del proceso de negociación con Estados Unidos. Sin embargo, dada la degeneración final del régimen criminal de Kiev, que ha virado hacia una política de terrorismo de Estado, las posiciones negociadoras de Rusia serán revisadas”, declaró Lavrov ante la prensa rusa.
La residencia, situada a unos cinco kilómetros de la ciudad de Valday, ocupa cerca de 2,5 millones de metros cuadrados. Según investigaciones previas, el complejo incluye mansiones, instalaciones deportivas, un spa de 6.700 m2 construido en 2016 y otros edificios. A diferencia de otras residencias presidenciales, Putin rara vez celebra reuniones oficiales allí y hay pocas imágenes públicas del interior.
Desde 2023 las autoridades rusas han reforzado la defensa antiaérea del lugar; entonces instalaron un sistema Pantsir-S1 en la aldea de Yáscherovo, a seis kilómetros del complejo. Ese mismo año también se reforzó la defensa antiaérea en Moscú con equipos similares en edificios como el Ministerio de Defensa y alrededor de otras residencias presidenciales.
El terreno de la residencia estuvo vinculado históricamente a empresas relacionadas con Yuri Kovalchuk, supuesto allegado de Putin. Según registros catastrales, en junio de 2024 una de las parcelas fue transferida a la Dirección “B” del Servicio de Seguridad Presidencial, asociada a una unidad militar que custodia otras propiedades presidenciales no oficiales.
El supuesto ataque ocurrió horas después de la reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelensky en Florida, donde ambos señalaron avances hacia un acuerdo de paz, aunque reconocieron que quedan “cuestiones espinosas” por resolver.
Tras el encuentro, Trump afirmó que estaban “acercándose mucho, tal vez muy cerca” de un acuerdo para poner fin a la guerra. Zelensky, en cambio, dijo que aún quedaban dos asuntos principales: el control de la central nuclear de Zaporizhzhia, en manos rusas, y la situación de la zona del Donbás en el este de Ucrania.
El anuncio del supuesto ataque con drones coincidió con una reafirmación pública de Putin sobre su intención de consolidar el control de las cuatro regiones ucranianas cuya anexión anunció en 2022, evidenciando una diferencia entre la retórica diplomática y los objetivos militares declarados por Moscú.
“El objetivo de liberar el Donbás, las regiones de Zaporizhzhia y Kherson se está llevando a cabo por etapas, de acuerdo con el plan de la operación militar especial… Las tropas están avanzando con confianza”, dijo Putin en una reunión televisada con comandantes.
En esa reunión, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Valeri Guerásimov, informó que las fuerzas rusas habían penetrado en la estratégica ciudad de Lyman, en el este de Donetsk, desde varias direcciones.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó el mismo lunes que Rusia coincide con Trump en que las negociaciones para poner fin al conflicto están en su fase final y que Putin hablará “muy pronto” por teléfono con el mandatario estadounidense.
No obstante, Peskov subrayó que Ucrania debe retirar sus tropas de la parte del Donbás que aún controla y advirtió que Kiev podría perder más terreno si no acepta un acuerdo. “Estamos hablando de la retirada de las fuerzas armadas del régimen (de Kiev) del Donbás”, dijo.
Según estimaciones rusas citadas por las autoridades, Rusia controla actualmente cerca de una quinta parte del territorio ucraniano, incluida Crimea (anexionada en 2014), alrededor del 90% del Donbás, el 75% de las regiones de Zaporizhzhia y Kherson, y partes de las regiones de Járkov, Sumy, Mikoláiv y Dnipropetrovsk.
La versión de Lavrov sobre el supuesto ataque no pudo ser verificada de forma independiente y las autoridades ucranianas no emitieron comentarios inmediatos sobre el incidente.
Zelensky y Trump anunciaron el domingo que Rusia y Ucrania acordaron crear “grupos de trabajo” para finalizar un acuerdo de paz “en las próximas semanas”, sin especificar fechas ni sedes para las reuniones.


