15 de enero de 2026
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Clase media en expansión y deterioro del ahorro en Argentina

A nivel mundial se está produciendo una gran transferencia intergeneracional de riqueza que, en buena medida, pasará a manos de los Millennials y Centennials. Según Cerulli Associates, se espera la transferencia de alrededor de 124.000 millones de dólares en los próximos 13 años, aunque esos recursos estarán concentrados en muy pocas manos, ya que la mayor parte proviene del 1% más rico de la población mundial, que acumula casi la mitad del patrimonio global.

El Global Wealth Report de UBS indica que el 1% más rico de la población adulta concentra cerca del 45% de la riqueza mundial, mientras que la mitad más pobre dispone de menos del 1% del total.

A pesar de que la riqueza privada neta mundial creció un 4,6% en 2024, impulsada por la mejora de los mercados financieros y el aumento de los precios inmobiliarios, esa expansión no mejoró la distribución: la concentración en los tramos más altos se mantiene. Alrededor de 60 millones de personas poseen patrimonios superiores a un millón de dólares y, como se mencionó, concentran casi la mitad de la riqueza global, mientras que 2.500 millones de adultos poseen menos del 1% de esa riqueza, lo que evidencia una exclusión estructural que limita la inversión de la mayoría en educación, vivienda o emprendimientos.

Unas 60 millones de personas poseen patrimonios superiores a un millón de dólares y concentran, como mencioné, casi la mitad de la riqueza global

Las proyecciones sugieren riesgos para la formación y las oportunidades de las generaciones futuras. A nivel global, la clase media acumula alrededor del 19% de la riqueza, con cierta expansión en Asia y América Latina. En Argentina, sin embargo, la situación económica y social presenta contrastes importantes.

Por un lado, en la última década se registraron reducciones de la pobreza y un crecimiento de la clase media; por otro, la desigualdad medida por el coeficiente de Gini se ha mantenido casi inalterada y la capacidad de ahorro de los hogares se ha deteriorado notablemente.

El coeficiente de Gini se ha mantenido en torno a 0,42 en los últimos diez años, con variaciones leves. En 2020 la pandemia provocó un aumento de la desigualdad ligado a la pérdida de empleos e ingresos en los sectores más vulnerables. Desde 2021 hay una leve tendencia a la mejora, pero insuficiente para cambiar el panorama general. Según la EPH del INDEC, la pobreza medida por ingresos (pobres más vulnerables) se ubica, al igual que en otras regiones, en torno al 50%.

Si bien la clase media argentina creció, su capacidad de ahorro se redujo drásticamente

La clase media, definida por ingresos anuales, representa cerca del 40% de la población y percibe remuneraciones de bolsillo entre USD 15.000 y USD 25.000. Como referencia, el ingreso per cápita de Argentina en 2024 fue de USD 13.900 (Banco Mundial), por debajo de los USD 20.000 de Uruguay y los USD 17.000 de Chile. A pesar del crecimiento de la clase media, su capacidad de ahorro se vio severamente afectada.

En 2025, solo entre el 13% y el 20% de los argentinos ahorra con regularidad; el 40% no puede ahorrar nada y el resto utiliza sus ahorros para gastos cotidianos. Según el INDEC, el 37% de los hogares recurrió a sus ahorros para cubrir gastos diarios y en la clase media el 53% utilizó ahorros, endeudamiento o venta de bienes para llegar a fin de mes.

La inflación crónica —que superó el 100% anual en 2022–2023—, junto con la reducción de subsidios y el retraso cambiario, erosionó el poder adquisitivo de los hogares y obligó a muchos a consumir sus ahorros.

El crédito en cuotas y el uso de tarjetas reemplazaron al ahorro como estrategia de supervivencia: la proporción de hogares endeudados pasó del 22% en 2003 a más del 50% en 2025. Además, los ahorristas (el 13%–20% de la población) muestran desconfianza en el peso y en el futuro económico del país, lo que se refleja en un aumento del ahorro informal.

La riqueza está tan concentrada que, en 2025, un reducido porcentaje de argentinos —principalmente Millennials y parte de la Generación X, con mayor estabilidad laboral e ingresos— mantiene fuera del sistema financiero más de 200.000 millones de dólares, principalmente en billetes guardados en hogares y cajas de seguridad, suma que equivale a casi la mitad del Producto Bruto Interno (PBI).

Argentina enfrenta un dilema estructural: aunque el número de personas en la clase media aumentó ante la baja de la inflación en los últimos 20 meses, su capacidad de ahorro se redujo y la desigualdad se mantiene estable. En términos de bienestar financiero, la mayoría de los hogares experimenta niveles crecientes de estrés económico.

El autor es economista especializado en bienestar financiero

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