Cada 31 de diciembre, Punta del Este muestra una imagen recurrente: personas de todas las edades vestidas de blanco, participando de un ritual colectivo que llegó desde Brasil hace décadas.
La tradición, con raíces afrobrasileñas e inspirada en la figura de Lemanjá, se arraigó en el balneario y adquirió carácter internacional, de modo que muchos eligen usar blanco durante toda su estadía.
Algunos prefieren el blanco por razones prácticas —dicen que ayuda a soportar mejor el calor y por eso buscan prendas de lino—, otros lo usan para realzar el bronceado y varios lo adoptan con una intención espiritual.
Lemanjá es una deidad de origen africano muy venerada en religiones afrobrasileñas como el candomblé y la umbanda.
Tambié conocida como Yemanjá o Lemanjá, se la considera la diosa del mar, de la maternidad y de la protección.
El 31 de diciembre en Brasil se la invoca y celebra a lo largo de la costa frente al océano Atlántico.
En la noche de Réveillon, millones de personas de todo el mundo se visten de blanco y depositan ofrendas en el mar.
Barcas, figuras y coronas cargadas de flores y velas se deslizan desde la orilla hacia mar adentro para agradecer por el año que termina y pedir buenos augurios para el que comienza.
La estampa más conocida es la de Copacabana, en Río de Janeiro, pero el ritual se repite en toda la costa brasileña.
Adultos y niños, muchos vestidos de blanco, permanecen hasta el amanecer celebrando frente al mar: bailan, cantan, rezan, lloran, comen, beben y comparten emociones.
La cercanía con Brasil y la afluencia de turistas brasileños a Punta del Este hicieron que la costumbre se instalara en la costa uruguaya, aunque con matices propios: sin finalidad religiosa y centrada en la estética y en el simbolismo de renovación.
Elegir el blanco no es arbitrario: para muchos es el color que resulta de la suma de todos y transmite positividad, asociado a nuevos comienzos.
En términos generales, el blanco evoca limpieza, pureza y calma.
Quienes optan por este color en una fecha tan significativa lo hacen con la idea de dejar atrás lo negativo del año que termina y empezar con esperanza y energía positiva.
En Punta del Este no se realizan ofrendas en el mar ni ritos religiosos, pero los turistas recorren hoteles y espacios públicos vestidos de blanco, apresurados por llegar a las celebraciones tradicionales.
Ese código de vestimenta suele exigirse en las grandes fiestas privadas, en yates de lujo y en hoteles cinco estrellas.
No obstante, muchas personas adoptaron la costumbre por preferencia propia y preparan su ropa blanca para el 31, incluso si su plan es una cena íntima en un restaurante, en el balcón de un apartamento o en la terraza de un hostel.


