La discusión del Presupuesto Municipal de Morón se interrumpió de forma abrupta cuando una protesta de trabajadores municipales derivó en destrozos dentro del recinto del Concejo Deliberante. La irrupción ocurrió por la mañana durante el tratamiento del proyecto y obligó a las autoridades a suspender la sesión por motivos de seguridad.
Las autoridades institucionales informaron que la decisión se adoptó tras la entrada violenta de un grupo organizado que ingresó al recinto, empujó al personal y dañó mobiliario y material oficial. En un comunicado, el Concejo indicó que la suspensión se debió a esa irrupción y a los destrozos ocasionados en las instalaciones y en material institucional.
El conflicto se centró en el reclamo de horas extras que, según los empleados, no fueron abonadas pese a haberse efectuado y autorizado por las áreas correspondientes del Ejecutivo. Desde el Concejo manifestaron comprensión por la situación y la legitimidad de los reclamos laborales, pero rechazaron cualquier forma de violencia o acciones que pongan en riesgo la integridad de las personas y el funcionamiento de las instituciones democráticas.
Ante el clima de tensión, la Presidencia del cuerpo deliberativo anunció la suspensión de la sesión “ante la imposibilidad de garantizar las condiciones mínimas de seguridad para el personal del Concejo, las y los concejales y el público presente”. También ratificó su compromiso con el diálogo, el respeto institucional y la convivencia democrática, y señaló que la sesión se reprogramará cuando se restablezcan las condiciones necesarias.
La protesta continuó en el exterior del edificio, donde los manifestantes llegaron a quemar neumáticos y mantuvieron una fuerte presencia. Días antes, los trabajadores habían difundido en redes sociales una convocatoria para reclamar por sueldos mal pagados, con un llamado a la participación sin banderas políticas ni sindicales.
El secretario general del Sindicato de Trabajadores Municipales de Morón, Gustavo Sanz, exigió una respuesta inmediata del intendente Lucas Ghi y advirtió sobre la gravedad de la situación. Comparó el episodio con lo ocurrido en octubre y subrayó la urgencia por el cierre de año, ya que muchos trabajadores aún no habían recibido lo esperado para afrontar las fiestas. Sanz afirmó que se intenta que el Ejecutivo resuelva el problema antes del 31 de diciembre.
El gremio presentó formalmente un pedido de intervención ante el Ministerio de Trabajo bonaerense, aunque reconoció las complicaciones administrativas propias del cierre del año. Sanz describió el contexto financiero que atribuye al Municipio, mencionando la caída de la recaudación y la falta de previsión presupuestaria, factores que, según dijo, complican la gestión y afectan a los trabajadores.
El dirigente reclamó una actitud responsable por parte del Ejecutivo y cuestionó el incumplimiento de compromisos previos. Señaló la necesidad de previsibilidad por parte de los funcionarios para poder cumplir con los compromisos adquiridos, sobre todo en el marco del cierre del ejercicio presupuestario en diciembre.
La protesta contó con el respaldo de la CGT regional y de la Federación de Sindicatos Municipales. En ese contexto, Sanz puso en duda la credibilidad del intendente tras el incumplimiento en noviembre del pago de salarios y horas extras, y resumió el malestar del conflicto al señalar que los trabajadores desempeñan su labor diariamente y sufren la situación por no percibir lo adeudado.


