Andrea Beltramino cuenta que comenzó la universidad a los 54 años y se identifica plenamente con el segmento conocido como “silver”. Su experiencia personal motivó una investigación académica en la Universidad Abierta Interamericana que propone a Rosario como destino potencial para este tipo de turismo.
La elección del tema surgió de su propia vivencia: al tener que decidir una tesis, optó por estudiar un fenómeno que estaba viviendo en primera persona y al que quería dar nombre y análisis.
Motivación personal y elección del tema
Beltramino aborda el fenómeno desde la perspectiva de quienes tienen más de 55 años, que se muestran activos, autónomos, en buen estado de salud y con ganas de viajar.
En su trabajo hace una distinción entre “tercera edad” y “silver”, ya que considera que el primer término está cargado de estereotipos —persona mayor jubilada, dependiente y que viaja en grupo— que no reflejan la realidad de este nuevo perfil.
Desde esa mirada, sostiene que los modelos tradicionales asociados a la tercera edad no describen a los viajeros silver actuales.
Diferencia conceptual entre “tercera edad” y “silver”
Para la autora, el segmento silver rompe con paradigmas de pasividad. Con el aumento de la expectativa de vida, personas de 50 o 60 años hoy son más activas y tecnológicas: ya han viajado, se autogestionan, usan internet, eligen destinos y muchas veces retornan con otra mirada.
En su tesis, titulada Turismo silver: Rosario como destino emergente, Beltramino analiza las características de los viajeros mayores de 55 años y evalúa el potencial de Rosario según variables como accesibilidad, oferta cultural y gastronómica, infraestructura urbana, servicios de salud y conectividad.
El trabajo propone repensar el turismo desde la autonomía y la experiencia acumulada de estos viajeros, rechazando la imagen pasiva tradicionalmente asociada al adulto mayor.
Estereotipos, prejuicios y percepción sectorial
Al analizar estereotipos, la autora detecta prejuicios centrados en la salud, la movilidad y la supuesta dependencia de las personas mayores. Existe una percepción instalada de discapacidad que no coincide con la realidad de muchos viajeros silver.
Beltramino observa un cambio: hoy este público se describe como saludable, autosuficiente y con capacidad económica, orientado a buscar experiencias auténticas y calidad en los viajes.
Su relevamiento con agencias de turismo de Rosario muestra resultados dispares: las agencias emisivas, especialmente las más experimentadas, reconocen al público silver como un segmento importante de su cartera.
Algunas agencias emisivas informaron que el cliente silver puede representar hasta cerca del 70% de su demanda, un porcentaje muy elevado según la autora.
En cambio, el turismo receptivo local está menos desarrollado: pocas agencias locales identifican o apuntan específicamente al segmento silver, lo que representa una oportunidad para mejorar la oferta de la ciudad.
Razones para elegir Rosario y su potencial
La elección de Rosario para el estudio combinó criterios metodológicos y la experiencia personal de la autora: vivir en la ciudad facilitó el análisis detallado de su potencial como destino para viajeros silver.
Beltramino destaca atributos como la escala urbana —lo suficientemente grande pero accesible a pie—, paseos emblemáticos (Bulevar Oroño, el río), centros de salud importantes, museos y una oferta gastronómica atractiva para quienes valoran la buena cocina y la cultura local.
Entre las fortalezas señala la accesibilidad, los recorridos peatonales y la diversidad cultural y gastronómica. Identifica también desafíos, como percepciones previas sobre seguridad que, según indica, han ido mejorando y permiten recorrer la ciudad con mayor tranquilidad.
Competencia y limitaciones: el desafío de Buenos Aires
Beltramino advierte limitaciones para posicionar a Rosario como destino silver a escala internacional, y señala a Buenos Aires como competidor directo, en parte por la mayor conectividad que ofrece la capital.
Aunque el aeropuerto de Rosario fue reinaugurado, la conectividad para combinar distintos destinos dentro del país sigue siendo menor que la que ofrece Buenos Aires, lo que limita el atractivo para ciertos itinerarios.
Además, la autora subraya la falta de datos desagregados por edad en las estadísticas turísticas nacionales, lo que dificulta conocer cuántos visitantes pertenecen al segmento silver y complica el diseño de políticas y ofertas específicas.
Propuesta de valor y proyección internacional
Para consolidar a Rosario como destino silver, Beltramino propone diseñar ofertas específicas para ese segmento, aprovechando recursos no explotados como el río Paraná y experiencias combinadas que incluyan recorridos, gastronomía y espectáculos culturales.
Recuerda el ejemplo del barco Ciudad de Rosario, cuya operación podría ser un diferencial atractivo si estuviera disponible en la actualidad.
En comparación internacional, países como Estados Unidos y España tienen bien identificadas las características de este segmento y diseñan políticas y productos acordes; en España existen incluso programas como Silver Plus. Un turista silver puede prolongar su estadía —incluso hasta un mes o más— generando un ingreso per cápita relevante.
Beltramino considera que Rosario tiene atributos interesantes para este público: una escala urbana manejable, acceso a servicios de salud, recorridos accesibles y una oferta cultural y gastronómica variada que permite explorar la ciudad a ritmo propio.
Más allá de la estacionalidad y la previsión
El turismo silver puede ayudar a reducir la estacionalidad, ya que muchas personas de este segmento disponen de tiempo para viajar fuera de temporada y no dependen únicamente de vacaciones escolares o fines de semana largos.
Este comportamiento permite optimizar recursos del sector turístico, evitando inactividad en hoteles y servicios, y obliga a repensar modelos tradicionales frente a problemas como el overturismo.
El overturismo ocurre cuando un destino recibe más visitantes de los que puede sostener de forma segura y sostenible, provocando saturación de espacios, presión sobre infraestructura, impacto ambiental, subida de precios y afectación de la calidad de vida de los residentes.
Beltramino destaca también la formación e interés cultural del público silver: una oferta bien promocionada de teatro, museos y espectáculos puede ser un factor diferenciador para atraer a este segmento.
Un proyecto público-privado
La autora plantea que el Estado y el sector privado deben coordinar acciones para consolidar a Rosario como destino silver; el trabajo conjunto evita dispersión de esfuerzos y potencia resultados.
La investigación le permitió contrastar percepciones personales con datos concretos, transformando sensaciones en hallazgos verificables a través de informes y experiencias.
Beltramino concluye que el turista silver actual es independiente, informado, curioso y dispuesto a pagar por experiencias de calidad y originales; ya no se lo percibe como una figura pasiva, sino como un viajero con capacidad de elección y autonomía.


