El olíbano, resina aromática obtenida de árboles del género Boswellia, atraviesa una crisis global por la sobreexplotación y la presión del mercado. La mayor parte de la producción proviene del Cuerno de África —Somalilandia, Somalia, Etiopía y Sudán— y se utiliza en ceremonias religiosas, medicina tradicional y productos de bienestar, además de haber sido un bien comercial durante milenios.
Hoy la demanda internacional ha elevado la extracción a niveles insostenibles. La presión sobre los recolectores, los bajos precios pagados en origen y la carencia de regulaciones eficaces aceleran el deterioro de los bosques de Boswellia.
Expertos citados por BBC Mundo señalan que muchas comunidades locales dependen económicamente del olíbano, pero el modelo actual de explotación amenaza tanto sus ingresos como la supervivencia de los árboles.
La extracción consiste en hacer incisiones en la corteza para que salga la resina, que se solidifica y se recoge en forma de “lágrimas”. Si la práctica es intensiva o mal gestionada, puede causar daños graves a los árboles.
Investigaciones publicadas en Nature indican que la recuperación completa de un Boswellia dañado puede superar los diez años. El estudio advierte que más del 75% de las poblaciones de Boswellia papyrifera carecen de árboles jóvenes en regeneración, lo que pone a la especie en riesgo de colapso.
Impactos ambientales y económicos
El cambio climático, las plagas y las prácticas de extracción no sostenibles agravan la pérdida y el deterioro de los bosques de Boswellia. Sequías y variaciones en los patrones de lluvia afectan la salud de los árboles, y plagas como el escarabajo perforador de madera han devastado grandes áreas.
El pastoreo excesivo y las quemas frecuentes también empeoran la situación. Según Anjanette DeCarlo, fundadora del proyecto Save The Frankincense, la amenaza sobre el olíbano es seria y solo se dispone de información fiable sobre unas pocas especies.
La estructura económica del comercio contribuye a la sobreexplotación: los recolectores reciben entre USD 2 y 5 por kilogramo, mientras que en mercados occidentales el precio de exportación puede llegar a USD 100 por kilogramo.
Andy Thornton, consultor de Silvan Ingredient Ecosystem, explica que los intermediarios controlan gran parte de la cadena de valor, dejando a los productores con una porción mínima del beneficio final.
El mercado mundial del olíbano mueve entre 6.000 y 7.000 toneladas anuales y tuvo un valor estimado de USD 363 millones en 2023. Se proyecta que supere los USD 700 millones para 2032.
La variedad Boswellia frereana, originaria del norte de Somalia y Somalilandia y conocida como “la reina del olíbano”, tiene alta demanda internacional. Las exportaciones de la región superan las 1.000 toneladas al año.
Presión sobre los ecosistemas y respuestas tecnológicas
La sobreexplotación responde tanto a la necesidad económica de las comunidades como a condiciones ambientales adversas. Cuando el pastoreo deja de ser viable y los precios bajan, la recolección de olíbano se convierte en el último recurso, lo que incentiva prácticas que exceden la capacidad de recuperación de los árboles.
Las tensiones políticas y la falta de supervisión estatal aumentan la vulnerabilidad de los productores y dificultan la puesta en marcha de normas de manejo sostenible.
La ausencia de una certificación global y de incentivos para la trazabilidad limita los intentos de regular el mercado. En respuesta, algunas empresas, como Dayaxa Frankincense Export Company (DFEC), han desarrollado aplicaciones móviles para mapear la cadena de suministro y registrar datos sobre la recolección y la salud de los árboles.
Desde 2023, más de 8.000 recolectores participan en programas piloto con estas tecnologías. DFEC ha comprado siete toneladas de resina directamente a las comunidades y ha catalogado más de 3.000 árboles.
Según DeCarlo, la trazabilidad basada en datos ayuda a mitigar riesgos y a fomentar alianzas éticas en la cadena de valor. La recopilación periódica de información sobre la producción y el estado de los árboles ofrece una herramienta para avanzar hacia prácticas sostenibles. Frans Bongers, profesor de la Universidad de Wageningen, apunta que este monitoreo permite un control más cercano y da mayor credibilidad al mercado, aunque requiere recursos adicionales.
Desafíos y perspectivas para el futuro
El olíbano sigue siendo un recurso esencial para la economía de miles de familias en el Cuerno de África. Para que el sector sea estable es necesario equilibrar la demanda global con la conservación de los bosques de Boswellia.
Instituciones con peso simbólico y moral en el uso del incienso, como la Iglesia católica, pueden influir en la promoción de prácticas sostenibles, aunque su participación representa solo el 5% del comercio mundial.
El futuro del olíbano dependerá de la implementación de mecanismos de trazabilidad, la cooperación internacional y normas que protejan los árboles y permitan conservar una tradición milenaria.
Lograr un balance entre comercio y conservación es clave para evitar el colapso del recurso. La innovación tecnológica y la acción colectiva aparecen como vías fundamentales para garantizar la sostenibilidad del olíbano y el bienestar de las comunidades que dependen de él. La preservación de los bosques de Boswellia exige atención global y soluciones integrales.


