Aunque el nombre puede inducir a error, estas galletitas no son italianas: las Garibaldi se crearon en Inglaterra como homenaje a Giuseppe Garibaldi, el militar italiano que visitó las islas británicas en el siglo XIX y despertó gran simpatía. Un pastelero escocés las ideó con una receta sencilla que con el tiempo se convirtió en un clásico de la repostería inglesa.
No requieren técnicas complejas ni muchas horas en la cocina. Con una masa básica, una buena cantidad de manteca y pasas de uva se obtienen galletitas delicadas y tiernas, ideales para una merienda o un desayuno diferente. En aproximadamente una hora de trabajo activo se consigue un resultado muy satisfactorio.
Qué ingredientes se necesitan para hacer galletitas Garibaldi
200 g de manteca a temperatura ambiente 100 g de azúcar glas 1 huevo a temperatura ambiente 300 g de harina común 1 pizca de sal 120 g de pasas de uva Film transparente y papel para hornear
Paso a paso, cómo preparar galletitas Garibaldi
1. Asegurate de que la manteca esté bien blanda y el huevo a temperatura ambiente. 2. Batí la manteca con el azúcar glas hasta obtener una mezcla cremosa y ligeramente aireada. 3. Incorporá el huevo y batí hasta que quede completamente integrado. 4. Añadí la harina tamizada y la pizca de sal, mezclando con suavidad hasta que la masa sea homogénea; por último, incorporá las pasas. 5. Colocá la masa entre dos capas de film y estirala formando un rectángulo parejo. 6. Llevá la masa al refrigerador y dejala enfriar al menos tres horas para que tome cuerpo. 7. Precalentá el horno a temperatura media y prepará una bandeja con papel para hornear. 8. Retirá el film, colocá la masa sobre el papel y estirala hasta que quede fina, no más de 4 mm. 9. Horneá entre 10 y 14 minutos, hasta que tenga un leve tono dorado; retiralas y dejalas enfriar unos minutos antes de cortar en rectángulos.
El truco está en no excederse con la cocción: las Garibaldi deben quedar tiernas, que se deshacen al morder, no muy crujientes. Se conservan bien en frascos herméticos y aguardan varios días sin perder su textura.


