En el Parque Industrial de Tortuguitas (Malvinas Argentinas, zona norte del Gran Buenos Aires), la empresa Lustramax, dedicada a la distribución mayorista de artículos descartables para papelería, higiene institucional y catering, anunció su intención de despedir a 29 trabajadores, entre ellos personal en período de prueba, medida que generó el rechazo del plantel.
Los empleados sostienen que no existe una crisis real que justifique las desvinculaciones, en contraste con el argumento de la empresa. Señalan que la decisión forma parte de un contexto más amplio de riesgo para los derechos laborales, vinculado a un avance de políticas de flexibilización impulsadas por el gobierno nacional. En un comunicado afirmaron que la patronal aprovecha dicha reforma para recortar derechos fundamentales.
Ante la amenaza de despidos, los trabajadores se declararon en estado de alerta y en asamblea permanente, una forma de organización que mantienen desde hace alrededor de 15 días. Además de oponerse a las cesantías, reclaman el pago de salarios adeudados, el cobro de un bono de fin de año pendiente y la regularización de tres meses de aportes a la obra social.
Bajo la consigna “Si tocan a uno, tocan a todos”, el personal de Lustramax expresó su negativa a aceptar cualquier despido, tanto de quienes tienen contrato efectivo como de los que están en período de prueba, y remarcó la importancia de la unidad interna para defender los puestos de trabajo.
Los empleados convocaron además a la solidaridad de otras organizaciones del movimiento obrero, partidos políticos, agrupaciones estudiantiles, organismos de derechos humanos y la comunidad en general, con el fin de frenar los despidos anunciados y visibilizar el conflicto a nivel local y regional.
El caso de Lustramax se suma a una serie de conflictos laborales en distintos sectores de Argentina, donde trabajadores y sindicatos denuncian despidos, mayor precarización y pérdida de derechos en un contexto económico y normativo adverso.


