15 de enero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Ciudades intensifican medidas contra la contaminación acústica

En las grandes ciudades, la contaminación acústica es un problema constante que ha incrementado el interés por el silencio como sinónimo de bienestar y de una forma de nuevo lujo. Ante las molestias crecientes por el ruido, surgen iniciativas colectivas y ciudadanas para recuperar espacios más tranquilos, según informa National Geographic.

Impacto del ruido en la salud

La exposición prolongada a niveles altos de ruido perjudica la salud de millones de personas. National Geographic señala que sonidos por encima de los 85 decibelios —similar al nivel en un restaurante ruidoso— pueden provocar pérdida auditiva, hipertensión, estrés e insomnio.

Más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, donde el tráfico y la sobreestimulación sonora son cotidianos. Organismos internacionales consideran esto una crisis de salud pública: la Organización Mundial de la Salud ubica la contaminación acústica como el segundo factor ambiental con mayor impacto sobre la salud, solo por detrás de la contaminación del aire.

El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos estima que, en ese país, la contaminación acústica se duplica cada 30 años y aumenta más rápido que la población.

Redefinir la relación con el silencio

Expertos advierten sobre la necesidad de cambiar la relación social con el silencio. La psicóloga Olga Lehmann destaca que los “pequeños momentos de silencio en la vida cotidiana ayudan a regular el estrés y a reducir la impulsividad”.

Al mismo tiempo, advierte sobre el “lado oscuro del silencio”, relacionado con la soledad y la desconexión, por lo que subraya la importancia de equilibrar el silencio con el contacto social.

Nuevas prácticas y tendencias

Ante este desafío han surgido tendencias orientadas a la desconexión y a recuperar la calma. Entre ellas destacan los paseos en silencio, populares entre personas jóvenes a través de plataformas como TikTok, donde muchos eligen caminar sin música ni teléfonos.

Otros buscan retiros de meditación o experiencias de oscuridad total para la introspección, prácticas que, aunque inicialmente minoritarias, ganaron impulso después de la pandemia, según National Geographic.

El movimiento por la tranquilidad también genera actividades comunitarias. Organizaciones como Peace in the Wild, en Georgia, organizan caminatas grupales en silencio para acercar a la población afroamericana a la naturaleza mediante prácticas meditativas.

Asimismo, los clubes de lectura silenciosos —por ejemplo Silent Book Club, presente en más de 50 países— reúnen a lectores, a menudo en cafeterías, para compartir una hora de lectura sin conversación. Guinevere de la Mare, cofundadora del grupo, describe estos encuentros como la “hora feliz de los introvertidos”.

Cambios en espacios públicos y soluciones tecnológicas

No solo los individuos demandan silencio: espacios públicos y negocios buscan adaptar sus ambientes para favorecer la calma. En Japón, el café Shojo en Osaka eliminó la conversación y promueve la comunicación no verbal, gestionado en gran medida por personas sordas o con dificultades auditivas.

National Geographic indica que cadenas como Starbucks han instalado deflectores acústicos en más de 1.000 locales, logrando reducir el ruido. Además, la aplicación Soundprint permite a usuarios medir y compartir niveles de sonido en más de 1.000 establecimientos en distintos países, identificando lugares adecuados para el bienestar auditivo.

Las ciudades también implementan regulaciones y soluciones tecnológicas para contener la contaminación acústica. El arquitecto y experto en planificación sonora Francesco Aletta señala que los vehículos eléctricos disminuyen notablemente el ruido en áreas residenciales respecto a los vehículos tradicionales.

En autopistas se promueven asfaltos más silenciosos y la plantación de hileras de árboles, medidas que pueden reducir el ruido hasta en 12 decibelios. Un ejemplo de integración entre naturaleza y arquitectura es la fachada ajardinada con 30.000 plantas en un edificio de Düsseldorf, Alemania.

Estas medidas se complementan con tecnologías personales: relojes inteligentes y otros dispositivos alertan sobre niveles sonoros perjudiciales. Según National Geographic, la creciente atención al silencio anticipa un modelo urbano donde la tranquilidad dejaría de ser un privilegio.

Especialistas consideran que la proliferación de iniciativas y regulaciones es una señal positiva de cambio y refleja el valor creciente que la sociedad moderna asigna al bienestar basado en la quietud.

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