Un inusual registro de floración invernal sorprendió a científicos y observadores a comienzos de 2025 en Reino Unido e Irlanda. Entre el 1 y el 4 de enero, la campaña anual New Year Plant Hunt documentó 310 especies nativas de plantas silvestres en flor, frente a una media histórica de alrededor de 10, según la Botanical Society of Britain & Ireland (BSBI) y el informe de la agencia meteorológica británica Met Office.
Si se suman las especies no nativas registradas por la organización, el total llegó a 646 especies en flor, un máximo histórico.
La iniciativa New Year Plant Hunt moviliza cada año a cientos de científicos ciudadanos para identificar qué plantas silvestres están activas en invierno. Los datos de 2025 mostraron un cambio notable respecto a la última década.
El análisis de registros entre 2016 y 2025 encontró una relación clara entre el aumento de la temperatura media y el número de especies en flor: por cada incremento de un grado Celsius aparecen, de media, 2,5 especies más durante la estación fría, según la Met Office.
Kevin Walker, jefe científico de la BSBI, subrayó la relevancia del hallazgo: “Este nuevo análisis muestra una relación muy clara entre el aumento de temperatura y los efectos sobre nuestras especies vegetales”, declaró a Smithsonian Magazine.
Walker añadió que es “una señal visible que cualquiera puede observar en sus jardines y comunidades” y advirtió que el cambio climático está influyendo de forma generalizada en la vida silvestre.
Efectos visibles: adaptaciones y riesgos para la biodiversidad
La floración en invierno no es solo un fenómeno llamativo, sino también una advertencia sobre la rapidez del cambio climático.
Smithsonian Magazine señaló que algunas especies han oscurecido el color de sus pétalos, una adaptación para protegerse de una mayor radiación ultravioleta ligada a impactos previos sobre la capa de ozono. Aunque hay indicios de recuperación de la capa, el efecto sobre la flora ha sido notable en las últimas décadas.
Especialistas de la BSBI alertaron en su blog que la alteración de los ciclos de floración puede desincronizar la aparición de polinizadores e insectos que dependen de esas plantas. “Si los tiempos de floración y la eclosión de insectos dejan de coincidir, las consecuencias pueden ser muy graves”, advirtieron.
Esta desincronización amenaza no solo a abejas y mariposas, sino también a otras especies y a los niveles superiores de la cadena trófica que dependen de la sincronía ecológica.
Entre las especies observadas en flor este invierno figuraron margaritas y dientes de león, habituales en la región pero poco comunes en esta época. Los participantes pudieron enviar sus registros hasta el 7 de enero; en la edición de 2026, a 4 de enero ya se habían recibido 1.642 informes que identificaban 628 especies.
Registros regionales y una señal preocupante
En el plano regional, la finca Tregothnan en Cornualles registró un récord con 199 especies en flor, informó el Cornish Times. Neil Bennett, jardinero jefe de la propiedad, calificó la cifra como “la más alta en todos nuestros años de registros” y la atribuyó al calentamiento global.
Ver tantas flores silvestres en invierno puede resultar atractivo, pero es una señal preocupante sobre la rapidez del cambio climático. El riesgo adicional afecta a las especies que dependen de la coincidencia temporal entre plantas y polinizadores.
Los científicos señalan que el aumento de floraciones fuera de temporada es un síntoma directo y visible de la alteración climática en el hemisferio norte, con implicaciones a largo plazo para la biodiversidad y los ecosistemas.
La evidencia recogida en estas zonas refuerza la advertencia: la naturaleza ya está respondiendo de forma perceptible al calentamiento global, y los cambios observados este invierno anticipan los desafíos futuros para la flora y la fauna de la región.


