A los 49 años, Orlando Bloom destaca por su disciplina y su compromiso con el cuidado físico dentro de la industria del cine.
Su enfoque hacia el entrenamiento y la alimentación trasciende las exigencias puntuales de un rodaje: es el resultado de años de aprendizaje, autoconocimiento y de buscar un equilibrio saludable y sostenible.
Entrenamiento variado
El método de Bloom se basa en la variedad y en la adaptación a las distintas etapas de su vida y carrera. Evita la monotonía y los excesos, priorizando la prevención de lesiones y la salud a largo plazo.
Combina ejercicios de fuerza, trabajo cardiovascular y entrenamiento funcional para mantener la masa muscular, mejorar la resistencia y preservar la movilidad.
Entre sus actividades preferidas están la natación, el senderismo, el ciclismo de montaña y el boxeo; disciplinas que fortalecen el cuerpo, mantienen la motivación y aportan beneficios para la salud mental.
Suele entrenar al aire libre cuando puede, aprovechando el contacto con la naturaleza como elemento que favorece el bienestar integral.
La constancia y la disciplina estructuran su rutina: prefiere sesiones cortas pero intensas, ajustando frecuencia e intensidad según las demandas profesionales.
Trabaja habitualmente con entrenadores y fisioterapeutas para adaptar los ejercicios a sus necesidades y minimizar riesgos de lesión.
Alimentación basada en plantas y flexibilidad
Su dieta ha evolucionado hacia un patrón mayoritariamente vegetal. Diariamente consume principalmente frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales.
La carne roja la ingiere con muy poca frecuencia; cuando necesita proteína animal suele optar por pescado y huevos, además de recurrir a fuentes proteicas vegetales.
Prioriza alimentos frescos y minimiza los ultraprocesados y las harinas refinadas. Sus desayunos son completos y nutritivos, con frutas, semillas, proteínas vegetales, aceites saludables (por ejemplo MCT) y polvo de colágeno, pensados para aportar energía sostenida, favorecer la recuperación y cuidar la digestión.
La hidratación es fundamental en su rutina: bebe abundante agua y, ocasionalmente, infusiones o zumos naturales para completar la ingesta de líquidos.
Adapta la alimentación según el nivel de actividad y las necesidades de cada proyecto, evitando restricciones extremas y buscando un equilibrio práctico y efectivo.
Suplementos y apoyo profesional
En determinados momentos incorpora suplementos bajo supervisión especializada.
Entre los más comunes están las proteínas vegetales, el colágeno y aceites saludables, que ayudan a cubrir carencias puntuales y a facilitar la recuperación tras entrenamientos exigentes o jornadas largas de rodaje.
La consulta regular con nutricionistas y médicos forma parte de su enfoque de autocuidado, permitiéndole ajustar la dieta con criterios científicos y personalizados en cada etapa.
Para Bloom, el ejercicio y la alimentación no solo moldean el cuerpo: son elementos clave de su equilibrio emocional y mental. El entrenamiento le ayuda a manejar el estrés, mejorar la concentración y enfrentar los desafíos con mejor actitud.
El descanso y la recuperación tienen la misma importancia que el trabajo físico; por eso prioriza el sueño, la relajación y prácticas complementarias como el yoga, la meditación y los paseos al aire libre, que favorecen la regeneración y el bienestar general.


