El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania alertó que Rusia planea iniciar en 2026 un amplio programa de exploración geológica en el territorio temporalmente ocupado de la región de Donetsk, con una duración prevista hasta 2031.
El proyecto prevé la búsqueda sistemática de yacimientos, con especial atención a materias primas estratégicas y metales raros, altamente demandados por la economía moderna. Se trata de un plan a largo plazo, dividido en varias etapas, que va más allá de las expediciones puntuales realizadas en la región, que según el Ministerio de Defensa ruso fue tomada a finales de diciembre.
La base de estas actividades será la información geológica recopilada en la época soviética, dado que, en el periodo postsoviético, la investigación en la zona quedó casi paralizada.
Las autoridades de ocupación pretenden actualizar y precisar esos datos y evaluar el potencial de los yacimientos para un eventual desarrollo industrial.
El financiamiento procederá del presupuesto estatal de la Federación Rusa, lo que subraya la envergadura de la inversión y el interés estratégico, ya que la exploración geológica requiere recursos importantes y no genera retornos inmediatos.
Esta planificación a largo plazo se produce en medio de los reiterados llamados del presidente ucraniano Volodímir Zelenski a sus aliados para imponer sanciones que dificulten el desarrollo económico impulsado por el Gobierno ruso bajo Vladímir Putin.
El interés ruso por los recursos subterráneos ucranianos surge también en el contexto de dificultades en las industrias tradicionales de materias primas en Rusia. Según el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania, la industria petrolera enfrenta mayores costos, sanciones internacionales y problemas tecnológicos y logísticos, lo que empuja al Kremlin a buscar fuentes alternativas de ingresos.
En ese marco, los territorios ucranianos bajo ocupación pasan a considerarse una fuente para cubrir necesidades presupuestarias y sostener la economía de guerra rusa.
El informe de la agencia estatal calificó el plan como una explotación deliberada de tierras y recursos naturales ucranianos en beneficio de Rusia, lo que supone una vulneración del derecho internacional y transforma la exploración geológica en un mecanismo de apropiación de riqueza de los territorios ocupados en lugar de un instrumento de desarrollo local.
En paralelo, la ofensiva en el frente continúa, y el sábado la empresa estatal Naftogaz informó que varios equipos de producción de gas en Ucrania resultaron dañados tras un ataque nocturno ruso, el sexto en una semana contra la infraestructura energética del país.
“Se trata de ataques selectivos contra infraestructuras civiles para dejar a los ucranianos sin calefacción ni gas durante la estación fría”, afirmó la compañía a través de Telegram.
Ucrania enfrenta su peor crisis energética desde el inicio de la guerra: su sistema eléctrico está cada vez más deteriorado por los bombardeos rusos, las bajas temperaturas y los daños acumulados.
El Ministerio de Energía advirtió que el suministro en Kiev y sus alrededores sigue siendo crítico tras los últimos ataques rusos a la infraestructura.
“La situación sigue siendo extremadamente difícil en la capital y la región. En Kiev y sus alrededores, los responsables de la distribución han introducido limitaciones periódicas. Los cortes de emergencia una vez por hora no se están aplicando; cuando la red se estabilice, se podrá volver a planificar los cortes”, indicó el Ministerio.
Por ahora, los cortes de energía en la capital y zonas cercanas no pueden programarse y se implementan como medidas de emergencia, hasta que haya suficiente estabilidad en la red eléctrica nacional para ofrecer información detallada a la población afectada.


