En los periodos de más calor es habitual usar el aire acondicionado con frecuencia, lo que genera dudas sobre si resulta más barato apagarlo y encenderlo según se necesite o mantenerlo encendido a temperatura constante. La respuesta no es sencilla y depende de varios factores relacionados con el uso y las características del equipo. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España aporta recomendaciones para optimizar el consumo y reducir la factura.
La OCU explica que el gasto no viene determinado únicamente por las horas de funcionamiento, sino por cómo se emplea el aparato y por las condiciones ambientales.
Qué influye más: el tiempo de uso o la forma en que se utiliza el aire acondicionado
Lo relevante no es solo cuánto tiempo está encendido el equipo, sino cómo se gestiona su funcionamiento. Evitar cambios bruscos de temperatura y mantener una programación estable ayuda a reducir el consumo. Apagar y volver a encender con frecuencia obliga al sistema a trabajar a máxima potencia para recuperar la temperatura, mientras que mantener una consigna estable permite un funcionamiento más eficiente.
Los equipos con tecnología inverter, comunes hoy en día, regulan la velocidad del compresor para mantener la temperatura sin picos de consumo, por lo que son más eficientes frente a los arranques intermitentes.
Cuál temperatura es la más eficiente para el aire acondicionado
La OCU recomienda situar el termostato entre 24 y 25 °C siempre que sea posible. Reducir uno o más grados por debajo de ese rango puede aumentar el consumo en torno a un 10 % por grado. Si fuera hace 33 °C, ajustar el equipo a 25 °C suele ofrecer confort sin un gasto excesivo.
Mantener una diferencia térmica moderada respecto al exterior no solo ahorra energía, sino que también evita impactos negativos para la salud asociados a cambios térmicos extremos. En general, un uso constante y moderado suele ser más eficiente que alternar repetidamente encendidos y apagados.
En qué momento conviene encender el aire acondicionado y cuándo apagarlo
El momento de activación influye en el consumo. La OCU aconseja poner el aire en las primeras horas del día, antes de que el calor alcance su punto máximo, para enfriar la vivienda con menos esfuerzo del equipo. Por la noche, conviene programar el apagado automático y aprovechar el descenso de la temperatura exterior: las madrugadas son más frescas y normalmente permiten prescindir del aire sin perder confort.
Qué otras medidas ayudan a ahorrar energía con el aire acondicionado
Hay otras medidas que reducen el consumo: activar el modo ECO cuando exista puede suponer hasta un 30 % de ahorro, mantener los filtros limpios y comprobar la carga de gas refrigerante para garantizar la eficiencia del equipo. También es útil emplear ventiladores de techo para distribuir el aire, cerrar puertas y enfriar por zonas, y evitar dirigir el flujo de aire directamente hacia las personas.
Cuando se va a permanecer fuera varias horas, conviene apagar completamente el aparato, ya que incluso en modo espera consume energía.


