19 de enero de 2026
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Lecornu afronta prueba clave tras aprobar presupuesto sin consenso

El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este lunes la aprobación del presupuesto para 2026 sin someterlo a votación en el Parlamento, utilizando el artículo 49.3 de la Constitución. La decisión se produce después de meses de negociaciones infructuosas en una Asamblea Nacional fragmentada en tres bloques —izquierda, centroderecha y ultraderecha— desde las elecciones anticipadas de 2024, lo que mantiene a la segunda economía de la UE en una crisis política prolongada.

Lecornu, en el cargo desde septiembre, había prometido inicialmente a la oposición socialista llevar el presupuesto a votación para evitar la suerte de sus predecesores, que cayeron en el hemiciclo. Ese compromiso permitió aprobar la financiación de la Seguridad Social a cambio de posponer hasta 2028 la reforma de las pensiones promovida por el presidente Emmanuel Macron. Sin embargo, las conversaciones sobre la organización y el funcionamiento general del Estado no prosperaron, por lo que el gobierno optó finalmente por recurrir al mecanismo que permite instaurar las cuentas sin respaldo parlamentario.

El uso del artículo 49.3, aplicado por el Ejecutivo desde 2022, expone al primer ministro a la presentación de mociones de censura que podrían tanto derribar al gobierno como tumbar el presupuesto. La Francia Insumisa (LFI) y la Agrupación Nacional (AN) ya han anunciado que presentarán mociones. Para reducir la posibilidad de que prosperen, el Ejecutivo ha intensificado los anuncios de medidas sociales destinadas a atraer a los diputados socialistas, cuyo apoyo —o abstención— es decisivo para la estabilidad del gobierno.

Entre las principales concesiones figura la prórroga del aumento del impuesto sobre los beneficios de las grandes empresas —implantado en 2025— hasta 2026, con una recaudación estimada en 8.000 millones de euros procedentes de las 300 mayores compañías del país. A cambio, se congelan los impuestos para las personas físicas y para “el 99,9% de las empresas”, lo que sitúa la presión fiscal en el 43,9% del PIB, el nivel más bajo desde 2019, según detalló Lecornu.

El Ejecutivo también anunció la congelación del impuesto sobre la renta, cambios en las ayudas sociales, la preservación del subsidio de desempleo, mejoras en las becas estudiantiles y la asignación de 400 millones de euros a la construcción de vivienda asequible. Además, se ampliarán las comidas subvencionadas para estudiantes y se incrementará la prestación complementaria mensual para trabajadores de bajos ingresos en alrededor de 50 euros, beneficiando a unos tres millones de hogares, según fuentes gubernamentales.

El jefe del grupo socialista en la Asamblea, Boris Vallaud, afirmó que estas medidas permiten contemplar la posibilidad de no apoyar una moción de censura, y varios portavoces socialistas indicaron que probablemente su grupo no avalará dicha moción, según recogió Le Parisien.

Desde la centroderecha, el senador Bruno Retailleau criticó el presupuesto en la red social X, acusando al Ejecutivo de combinar mayor gasto con más impuestos, lo que a su juicio penaliza a quienes generan riqueza. Aun así, Retailleau descartó votar a favor de una moción de censura, alegando que no conviene provocar unas nuevas elecciones en un momento en que la extrema derecha lidera las encuestas.

Lecornu declaró ante la prensa que actuaba “con pesar” por incumplir su palabra y calificó el resultado como “un éxito parcial, un fracaso parcial”. Subrayó que mantener un déficit público del 5% del PIB es necesario para preservar la credibilidad de Francia ante Bruselas y avanzar hacia el objetivo de reducirlo por debajo del 3% en 2029, compromiso asumido ante la UE.

La reacción de la oposición fue inmediata. Mathilde Panot, líder de LFI en la Asamblea Nacional, anunció la presentación de una moción de censura, acusando a Lecornu de usar el 49.3 para imponer “un presupuesto desastroso”. El precedente más reciente es la moción contra el Ejecutivo por su postura en el acuerdo con Mercosur, que fue rechazada.

Si el gobierno logra que las mociones de censura no prosperen y mantiene al grupo socialista al margen de la votación, el presupuesto podría quedar aprobado a mediados de febrero.

(Con información de AFP, EFE, Europa Press y Reuters)

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