La Casa Blanca confirmó que este viernes se celebrará en Omán una reunión con Irán para tratar el programa nuclear de la República Islámica, después de varios días de incertidumbre por desacuerdos sobre la sede y el formato del encuentro.
El anuncio de Washington llegó horas después de que el canciller iraní, Abbas Araqchi, informara que la cita se realizará en Mascate, capital de Omán, tras haberse barajado a principios de semana a Turquía como posible anfitrión.
“Está previsto que las conversaciones nucleares con Estados Unidos se celebren en Mascate alrededor de las 10 de la mañana del viernes”, indicó el ministro de exteriores iraní, Abbas Araqchi, en sus redes sociales.
Araqchi también agradeció a las autoridades omaníes “por haber hecho todos los arreglos necesarios”.
La delegación estadounidense estará encabezada por el enviado especial Steve Witkoff, y Araqchi liderará el equipo iraní. Las negociaciones llegan tras días de incertidumbre sobre el lugar y el formato del encuentro, que inicialmente se había previsto en Turquía.
Una fuente regional confirmó que Irán exigió un formato limitado, con la presencia exclusiva de las dos delegaciones y un temario restringido al ámbito nuclear.
El cambio de sede fue aceptado por la administración Trump después de que líderes árabes y musulmanes solicitaran mantener abierta la vía diplomática.
Un funcionario de la Casa Blanca reconoció que, pese a las dudas sobre el posible éxito de las conversaciones, Washington decidió acudir a Omán para no poner en riesgo sus vínculos con aliados regionales.
“El gobierno estadounidense sigue siendo muy escéptico, pero presiones de los socios árabes influyeron en la decisión de mantener las negociaciones”, explicó la fuente.
El secretario de Estado, Marco Rubio, adelantó que el gobierno de Trump espera abordar en Omán no solo el asunto nuclear, sino también “el alcance del programa de misiles balísticos iraní, el apoyo de Teherán a redes armadas en la región y el trato a la población durante las protestas recientes”.
Rubio subrayó que la posición oficial de Washington es que “la dirigencia clerical de Irán no representa a su pueblo” y afirmó que no existe otro país con una brecha tan marcada entre sus líderes y la sociedad.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, autorizó a la cancillería a negociar con Estados Unidos siempre que el diálogo se desarrolle en un “contexto propicio” y sin condiciones que Teherán considere inaceptables.
Fuentes iraníes indican que el líder supremo, Ali Khamenei, respalda el inicio de este proceso, pese a que previamente rechazó cualquier contacto con Washington.
Las negociaciones en Mascate se producen tras semanas de alta tensión entre ambos países, marcadas por la represión de protestas en Irán y por el derribo por parte de la Marina de Estados Unidos de un dron iraní que se aproximó a un portaaviones en el mar Arábigo.
La Guardia Revolucionaria iraní también intentó, según fuentes militares estadounidenses, interceptar un buque de la Armada de Estados Unidos en el Estrecho de Ormuz. Irán no reconoció esos incidentes, pero su ejército respondió mostrando misiles de largo alcance durante una visita de altos mandos a una base estratégica.
Paralelamente, Turquía buscó mediar para que las conversaciones se celebraran en su territorio, aunque finalmente aceptó que se trasladaran a Omán.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, reiteró que “cualquier intervención extranjera en Irán representa un riesgo para la estabilidad regional” e insistió en la necesidad de soluciones diplomáticas.
La administración Trump mantiene su exigencia de que Irán renuncie de forma verificable a cualquier intento de desarrollar armas nucleares. Funcionarios estadounidenses han advertido que, si Teherán reanuda su programa atómico, la respuesta sería inmediata y contundente. Al respecto, el vicepresidente JD Vance declaró que “Trump buscará agotar las vías diplomáticas, pero no dudará en recurrir a otras opciones si lo considera necesario”.
Irán, por su parte, asegura que su programa nuclear tiene fines pacíficos, aunque en los últimos meses algunos funcionarios advirtieron que podrían avanzar en capacidades militares si persisten las presiones externas.
(Con información de EFE y AFP)

