23 de abril de 2026
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Beneficios del golf para cuerpo y mente, según la ciencia

El golf es una actividad que combina precisión, estrategia y ejercicio al aire libre en campos de 9 o 18 hoyos. El objetivo es introducir una bola en cada hoyo con el menor número de golpes posible, empleando distintos palos según la distancia y la situación. A diferencia de deportes más veloces, requiere destreza técnica, planificación táctica y control mental en cada golpe, además de desplazarse a pie por el campo.

En una ronda estándar de 18 hoyos, los jugadores suelen caminar entre 8 y 10 kilómetros, según el diseño del campo y la precisión individual. Esto equivale aproximadamente a 12.000–16.000 pasos, superando con creces las recomendaciones diarias para la actividad física, según entidades y medios como Par4 Media y Golf Monthly. Caminar esas distancias aporta beneficios cardiovasculares y metabólicos, y convierte cada partida en un ejercicio de bajo impacto adecuado para mejorar la condición física mientras se disfruta del entorno natural.

Los beneficios silenciosos del golf

Pese a su aspecto sosegado, el golf ofrece una rutina de ejercicio completa para personas de distintas edades. La práctica regular mejora la salud cardiovascular, la resistencia y la composición corporal, en muchos casos cumpliendo o superando las recomendaciones básicas para un estilo de vida activo.

David Lindsay, fisioterapeuta del Centro de Medicina Deportiva de la Universidad de Calgary y citado por la Universidad de Harvard, señala que “cada ronda proporciona de forma constante más de 11 mil pasos de ejercicio”. Añade que los golfistas queman en promedio alrededor de 900 calorías por jornada y que llevar la bolsa de palos puede incrementar el gasto energético entre un 10 y 15%.

El seguimiento de la frecuencia cardíaca muestra que los jugadores suelen ejercitarse en una zona de intensidad moderada, lo que favorece la resistencia cardiovascular y el fortalecimiento del corazón. National Geographic indica que las mujeres pueden alcanzar picos de hasta el 80% de su frecuencia cardíaca máxima al caminar en pendientes, y los hombres alrededor del 70%.

Además, un estudio encontró que jugar una ronda completa puede mejorar marcadores cardiometabólicos, como la presión arterial y la frecuencia cardíaca, a veces más que caminar rápido durante el mismo tiempo.

A nivel metabólico, el golf ayuda a reducir la grasa corporal y a mejorar los perfiles lipídicos. El doctor Neil Wolkodoff, director del programa médico del Centro de Salud y Ciencias del Deporte de Colorado, explica que, por debajo del umbral anaeróbico, el organismo consume más energía procedente de la grasa, lo que favorece la mejora de los lípidos en sangre y la reducción de reservas adiposas. Estas adaptaciones están asociadas a menor riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, ciertos cánceres y una reducción de la mortalidad.

La práctica habitual también se relaciona con mayor longevidad. Expertos citados por National Geographic indican una disminución de la tasa de mortalidad del 40% y un aumento medio de la esperanza de vida de unos cinco años respecto a la población general. “El mensaje es claro. Juega golf y vive más”, afirma Lindsay.

En cuanto al sistema musculoesquelético, el swing y el movimiento global del cuerpo activan múltiples grupos musculares. Según el fisioterapeuta Rami Hashish, “el swing de cuerpo completo activa glúteos, caderas, oblicuos, espalda, hombros y antebrazos en una cadena cinética, desde el suelo hasta el core”.

Caminar por terrenos irregulares fortalece los estabilizadores de tobillos y caderas, mejorando la coordinación, la flexibilidad y el equilibrio. El profesor Juan Uribe-Toril destaca que estas mejoras son útiles en la vida diaria y transferibles a otros deportes.

La combinación de actividad física y exposición al aire libre también beneficia la capacidad pulmonar, la oxigenación y la salud ósea. Una revisión sistemática en Medicina Deportiva sugiere mejoras en la densidad mineral ósea, especialmente en la columna lumbar y la porción proximal del fémur, y una reducción de la rigidez articular, lo que puede disminuir el riesgo de osteoporosis y preservar la movilidad con la edad.

Repercusiones del golf en la salud mental

El golf exige concentración, pensamiento estratégico y control emocional: cada golpe obliga a evaluar distancia, pendiente, viento y elección del palo, procesos que activan áreas cerebrales implicadas en la planificación y la toma de decisiones. Joyce Gomes-Osman, fisioterapeuta y neuróloga de la Universidad de Miami, destaca que esta toma de decisiones constante estimula funciones cognitivas relacionadas con la planificación y el juicio.

Además de la estrategia, visualizar el golpe, anticipar el movimiento y ajustar la postura trabajan la propiocepción y la coordinación, lo que ayuda a mantener agilidad mental y física con la edad. Expertos citados por Psychology Today señalan que jugar al golf promueve la salud cognitiva al implicar al cerebro en la resolución de problemas y en la planificación prolongada.

El impacto emocional también es positivo: el contacto con la naturaleza, la exposición solar y la interacción social durante varias horas contribuyen a reducir el estrés y la ansiedad.

La profesora Julia Kettinen subraya que “el ritmo permite conversaciones auténticas y amistades, esenciales para el bienestar mental y para combatir la soledad”. La combinación de actividad física, espacios verdes y vínculos sociales mejora la resiliencia cognitiva, según una revisión del British Journal of Sports Medicine.

En lo social, el golf facilita el encuentro entre personas de distintas generaciones y contextos.

Las rondas largas favorecen la conversación, la creación de amistades y el fortalecimiento de relaciones laborales en un ambiente relajado. Informes del PGA Tour subrayan su papel en la participación comunitaria y la sensación de pertenencia, tanto en clubes locales como en torneos, ayudando a forjar vínculos duraderos.

Así, el golf ofrece beneficios integrales: mejora la salud física, metabólica y ósea, fortalece capacidades musculares y cognitivas, y fomenta la salud emocional y las relaciones sociales. La experiencia de una ronda trasciende el ejercicio físico convencional.

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