29 de enero de 2026
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La UE declara terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní

Los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea acordaron designar a los Guardianes de la Revolución de Irán como “organización terrorista” tras la represión de las protestas en ese país, informó la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas. Con esta medida, la UE sitúa al cuerpo militar iraní en la misma categoría que Estado Islámico, Al Qaeda y Hamas, sumándose a decisiones previas de Estados Unidos, Canadá y Australia.

Kallas afirmó que “cualquier régimen que mata a miles de sus propios ciudadanos trabaja hacia su propia desaparición”, en alusión a la represión que, según activistas, ha dejado al menos 6.373 muertos en las últimas semanas, entre ellos más de 5.900 manifestantes, y más de 40.000 detenidos. Las cifras incluyen, según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos con sede en EE. UU., 113 menores y 53 civiles no vinculados a las movilizaciones.

La decisión se tomó por unanimidad y representa un cambio simbólico en la política europea hacia Teherán. Hasta ahora hubo resistencia en países como Francia e Italia, preocupados por la seguridad de sus ciudadanos y por mantener relaciones diplomáticas, pero finalmente ambos apoyaron la medida. Kristina Kausch, subdirectora del German Marshall Fund, describió la decisión como un acto simbólico que marca el fin del intento de diálogo y un avance hacia el aislamiento y la contención.

La inclusión de los Guardianes en la lista negra implica la prohibición de entrada al territorio de la UE y la congelación de activos para 21 personas y entidades iraníes, entre ellas altos mandos militares como el ministro del Interior, Eskandar Momeni, y el jefe de la policía. Además, la UE sancionó a seis organizaciones, incluidas algunas encargadas de supervisar contenidos en línea, en un contexto en el que las restricciones a las comunicaciones han dificultado el acceso a información independiente sobre la represión.

Los Guardianes de la Revolución, creados tras la revolución islámica de 1979, actúan junto a las fuerzas armadas regulares y controlan una parte importante de la economía, así como programas de misiles balísticos y actividades nucleares. La fuerza Basij, vinculada a los Guardianes, habría sido determinante para sofocar las protestas, especialmente después del corte de internet del 8 de enero en la nación de 85 millones de habitantes. Videos difundidos por canales alternativos muestran a efectivos disparando y agrediendo a manifestantes.

Aunque las sanciones se consideran en gran medida simbólicas, incrementan la presión internacional sobre la República Islámica, que se enfrenta además a la posibilidad de una respuesta militar estadounidense. El presidente Donald Trump ordenó el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln y varios destructores con misiles guiados hacia el Medio Oriente, mientras Irán advirtió de represalias y anunció ejercicios militares con fuego real en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial.

El servicio diplomático de la UE aseguró que, pese a la decisión, los canales de comunicación con Irán “seguirán abiertos”. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, dijo que no puede haber impunidad por los crímenes cometidos y que las sanciones buscan responder a la “insoportable represión” que ha afectado a la revuelta pacífica en Irán.

En el plano interno, la moneda iraní cayó a un mínimo histórico de 1,6 millones de riales por dólar, reflejando la gravedad de la crisis económica que alimentó las protestas. El alcalde de Teherán anunció planes para construir refugios antiaéreos e instalar sirenas, mientras el líder opositor Mir Hossein Mousavi reiteró su demanda de un referéndum constitucional para cambiar el gobierno.

(Con información de AFP, Reuters y AP)

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