Estados Unidos impuso un nuevo paquete de sanciones contra altos funcionarios iraníes en respuesta a la represión de protestas antigubernamentales en Irán, que según distintas fuentes han causado miles de muertos. Las medidas, anunciadas este viernes, incluyen sanciones contra el ministro del Interior, Eskandar Momeni Kalagari, a quien se responsabiliza de supervisar a las fuerzas de seguridad implicadas en la muerte y detención de manifestantes pacíficos.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro extendió las sanciones a varios altos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Entre los incluidos figuran Mayid Jademi, encargado de la Inteligencia del IRGC, y comandantes regionales como Ghorban Mohamad Valizadeh en Teherán, Hosein Zare Kamali en Hamadán y Hamid Damghani en Guilán. También fue sancionado Mehdi Hajian, responsable de las fuerzas de seguridad en la provincia de Kermansha. Las autoridades estadounidenses atribuyen a estos mandos la “violenta represión del pueblo iraní”, que habría causado asesinatos masivos, arrestos y desapariciones forzadas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que la administración de Donald Trump “seguirá atacando a las redes iraníes y a las élites corruptas que se enriquecen a costa del pueblo iraní”. Según Bessent, “como ratas en un barco que se hunde, el régimen está transfiriendo frenéticamente fondos robados a familiares iraníes y a bancos e instituciones financieras de todo el mundo”.
Las protestas en Irán, iniciadas por la crisis económica a finales de diciembre, se ampliaron hasta desafiar al régimen islámico. El Gobierno iraní sitúa el número de fallecidos en 3.000 y califica a muchos de ellos de “terroristas” supuestamente respaldados por Estados Unidos e Israel. Organizaciones civiles elevan esa cifra por encima de 6.000, y entidades como HRANA estiman que los decesos podrían llegar hasta los 10.000. Las autoridades iraníes y medios estatales sostienen que la mayoría de las víctimas eran miembros de las fuerzas de seguridad o transeúntes afectados durante los disturbios.
En paralelo, la OFAC sancionó al empresario Babak Morteza Zanjani, acusado de malversar miles de millones de dólares en ingresos petroleros y de actuar como intermediario financiero del régimen. Por primera vez, también incluyó en la lista negra a dos plataformas de intercambio de criptomonedas registradas en Reino Unido, Zedcex y Zedxion, por procesar grandes volúmenes de fondos vinculados a la Guardia Revolucionaria y facilitar la evasión de sanciones estadounidenses a través de activos digitales.
En la última ronda de sanciones figura igualmente el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, señalado como uno de los primeros funcionarios en alentar la violencia contra los manifestantes. Además, se sancionó a un grupo de dieciocho personas y empresas acusadas de participar en el blanqueo de capitales procedentes de la venta de petróleo iraní.
La Unión Europea adoptó medidas similares esta semana: sancionó a Momeni, a miembros del sistema judicial y a otros oficiales de alto rango, y designó a la Guardia Revolucionaria como “organización terrorista”. Según la UE, los sancionados estuvieron implicados en la violenta represión de protestas pacíficas y en la detención arbitraria de activistas políticos y defensores de derechos humanos.
Como respuesta, Irán ha amenazado con declarar a las fuerzas armadas de países europeos como grupos terroristas. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, anunció que el parlamento votará esa medida el domingo.
Las sanciones bloquean el acceso a bienes y activos financieros en Estados Unidos, restringen los viajes al país y prohíben a empresas y ciudadanos estadounidenses realizar negocios con las personas y entidades sancionadas, que además corren el riesgo de enfrentar medidas similares.
En este contexto, el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln y su grupo de combate están desplegados en Oriente Medio, tras la orden de Trump de enviar una “flota enorme” ante la represión en Irán. Por su parte, la República Islámica advirtió que cualquier intervención estadounidense provocaría una respuesta militar contra todas las bases de Estados Unidos en la región.
(Con información de AFP, EFE, AP y Europa Press)


