Un informe basado en imágenes satelitales y en análisis de expertos en inteligencia geoespacial, publicado por The New York Times, señala que el gobierno chino está acelerando la expansión de su infraestructura nuclear militar en zonas montañosas del suroeste del país, con obras nuevas y modernizaciones en instalaciones históricas vinculadas a la fabricación de componentes de armas nucleares.
El análisis identifica varios complejos en valles remotos de la provincia de Sichuan, entre ellos sitios conocidos como Zitong y Pingtong, donde se aprecian nuevas estructuras subterráneas, sistemas de ventilación industrial y áreas destinadas a pruebas, elementos que los especialistas relacionan con la producción y el perfeccionamiento de ojivas nucleares.
Renny Babiarz, experto en inteligencia geoespacial que contribuyó al estudio citado por el diario, afirmó que las modificaciones observadas en esos recintos forman parte de un cambio estructural más amplio en la política de Pekín.
“Los cambios que vemos sobre el terreno en estos sitios coinciden con los objetivos más amplios de China de convertirse en una superpotencia global. Las armas nucleares son una parte integral de ese propósito”, dijo Babiarz.
Al revisar en conjunto las distintas instalaciones nucleares en China, Babiarz detectó un patrón de crecimiento y modernización distribuido por el territorio.
“Ha habido transformaciones en todos estos lugares, pero, en términos generales, ese proceso se aceleró a partir de 2019”, explicó el experto.
Uno de los emplazamientos más relevantes es el complejo de Pingtong, una instalación con doble perímetro de seguridad donde destaca un edificio principal con una torre de ventilación de más de 100 metros. En los últimos años esa torre y sus sistemas asociados han sido reacondicionados y se observan además obras en áreas contiguas.
El diseño del complejo, según el análisis técnico citado por The New York Times, es compatible con instalaciones dedicadas a la fabricación de los llamados “pits”, el núcleo metálico de las ojivas nucleares que suele contener plutonio.
Babiarz señaló que la arquitectura y la disposición de Pingtong presentan similitudes con centros de producción de componentes nucleares en otros países.
En el valle de Zitong las imágenes muestran la construcción de nuevos búnkeres, taludes de protección y zonas de contención que, según especialistas, podrían usarse para ensayos con explosivos de alta potencia necesarios para perfeccionar sistemas de implosión de ojivas.
El físico Hui Zhang, investigador sobre los programas nucleares chinos en la Harvard Kennedy School, indicó al diario que ese tipo de pruebas es fundamental para lograr la precisión técnica requerida en los sistemas de implosión.
“Existe una capa de explosivos de alta potencia y la onda de choque implosiona al mismo tiempo hacia el centro. Para perfeccionar ese proceso se necesitan pruebas de detonación”, explicó Zhang.
Zhang advirtió, no obstante, que a partir de imágenes satelitales no es posible determinar cuántas ojivas se fabrican; solo se puede constatar la ampliación de las instalaciones.
Las bases de estas instalaciones en Sichuan se remontan al proyecto del “Tercer Frente”, impulsado por Mao Zedong hace más de seis décadas para trasladar industrias militares y centros de investigación al interior montañoso y protegerlos de posibles ataques extranjeros.
Durante ese período miles de científicos, ingenieros y trabajadores participaron en la construcción de una red de complejos nucleares secretos. Con el tiempo, al disminuir las tensiones internacionales, muchas instalaciones redujeron su actividad o cerraron y parte del personal se trasladó a centros en la ciudad de Mianyang.
Según Babiarz, ese patrón comenzó a invertirse hace alrededor de siete años, cuando China emprendió una fase acelerada de ampliación y modernización de numerosas instalaciones relacionadas con armamento nuclear. En Mianyang, por ejemplo, se construyó un laboratorio de ignición por láser que puede emplearse para estudiar el comportamiento de ojivas sin realizar detonaciones reales.
Las imágenes satelitales del acceso al complejo de Pingtong muestran además una consigna atribuida al líder Xi Jinping, escrita con caracteres de gran tamaño visibles desde el espacio, que exhorta a mantener la fidelidad a la misión fundacional del Partido Comunista.
La expansión del programa nuclear chino se produce en un contexto en el que los mecanismos internacionales de control de armas se han debilitado tras la expiración del último pacto de reducción de arsenales entre Estados Unidos y Rusia. Washington afirma que cualquier nuevo acuerdo debe incluir a China, petición que Pekín ha rechazado sistemáticamente.
La tensión aumentó recientemente cuando el subsecretario de Estado para control de armamentos y seguridad internacional, Thomas G. DiNanno, acusó a China de haber realizado pruebas nucleares explosivas encubiertas en violación de la moratoria internacional.
Según la estimación anual más reciente del Departamento de Defensa de Estados Unidos, China disponía de más de 600 ojivas nucleares a fines de 2024 y podría contar con cerca de 1.000 para 2030. Aunque su arsenal sigue siendo menor que el de Estados Unidos y Rusia, el rápido crecimiento preocupa a analistas occidentales.
Matthew Sharp, exfuncionario del Departamento de Estado y actual investigador del Centro de Política de Seguridad Nuclear del MIT, advirtió que la falta de diálogo estratégico con Pekín aumenta los riesgos. “Sin un intercambio real sobre estos temas, resulta muy difícil prever hacia dónde se dirige la situación, y eso es peligroso, porque obliga a planificar en función del peor escenario posible frente a una tendencia que genera inquietud”, señaló.
Otro punto de atención para Washington es el posible efecto de un arsenal modernizado en una crisis regional, especialmente en el contexto de Taiwan.
Michael S. Chase, exfuncionario del Departamento de Defensa y actual investigador principal en la RAND Corporation, afirmó que China busca reducir su vulnerabilidad estratégica. “El objetivo es colocarse en una posición en la que consideren que están, en gran medida, a salvo de la coerción nuclear de Estados Unidos”, añadió, y alertó que ese cálculo podría influir en la dinámica de un eventual conflicto convencional alrededor de Taiwan.

