31 de enero de 2026
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Qué ocurriría si Irán bloquea el estrecho de Ormuz

El gobierno iraní advirtió que se defenderá y responderá con mayor contundencia tras la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de atacar el país si Irán no acepta negociar sobre su programa nuclear. Entre las represalias potenciales que se barajan figura el bloqueo del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula una porción significativa del petróleo marítimo mundial.

El Estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el océano Índico y tiene aproximadamente 161 kilómetros de longitud, con un punto más angosto de unos 34 kilómetros. Las rutas principales de navegación miden cerca de tres kilómetros de ancho en cada sentido. Su estrechez, poca profundidad y cercanía a la costa iraní hacen a las embarcaciones vulnerables a minas, misiles y ataques de lanchas rápidas o helicópteros.

Esta ruta es crucial para la economía global: en 2025 por el estrecho circularon alrededor de 16,7 millones de barriles diarios de crudo y condensados, según Bloomberg. Además, casi una quinta parte del gas natural licuado mundial —principalmente qatarí— pasa por allí. Un cierre temporal efectivo podría elevar el precio del petróleo a entre USD 120 y USD 150 por barril, según la consultora Kpler, frente a los cerca de USD 70 de referencia en enero.

Irán no tiene legitimidad internacional para impedir el paso inocente de buques, por lo que un bloqueo requeriría el uso de la fuerza o la amenaza de ella. El Parlamento iraní propuso cerrar el estrecho tras ataques estadounidenses a instalaciones nucleares en junio, aunque no se concretó ninguna acción. La decisión final sobre un eventual bloqueo correspondería al líder supremo, Ali Khamenei.

El mayor despliegue de fuerzas navales occidentales, especialmente de Estados Unidos y Reino Unido, eleva el riesgo de enfrentamientos. Esas marinas han alertado sobre un incremento de amenazas a embarcaciones, en particular las vinculadas a Estados Unidos. Grecia, por su parte, recomendó precaución a sus armadores tras actualizar las evaluaciones de riesgo regional.

Irán ya ha utilizado tácticas de hostigamiento marítimo para presionar a adversarios o responder a sanciones. Entre 2022 y 2025 incautó varios buques petroleros y comerciales, algunos por supuestas infracciones y otros como represalia por embargos o confiscaciones de cargamentos iraníes. En abril de 2024 la Guardia Revolucionaria capturó un barco vinculado a Israel cerca del estrecho y liberó a la tripulación un mes después. En enero de 2024 las autoridades iraníes retuvieron durante dos años a la tripulación del petrolero St Nikolas, en represalia por la incautación de crudo por parte de Estados Unidos.

En la práctica, Irán nunca ha cerrado por completo el Estrecho de Ormuz. Durante la guerra con Irak (1980-1988) las hostilidades afectaron a 451 buques y aumentaron los costos de los seguros marítimos, lo que influyó en los precios del petróleo. Tras las sanciones de 2011 Irán amenazó con bloquear el paso, pero finalmente no lo hizo.

Un cierre del estrecho también perjudicaría a Irán, ya que cortaría su principal ruta de exportación petrolera y dañaría relaciones con China, su mayor comprador y socio clave en el Consejo de Seguridad de la ONU. Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos disponen de oleoductos alternativos con capacidad limitada; en cambio Kuwait, Qatar, Baréin e Irak dependen en gran medida del tránsito marítimo libre por esta vía.

En un contexto de tensiones crecientes, la región ha visto tácticas similares que afectan el tráfico marítimo. En el mar Rojo, los hutíes de Yemen —con respaldo iraní— han atacado buques vinculados a Estados Unidos, Reino Unido e Israel, lo que ha obligado a muchas navieras a rodear el sur de África.

También se han registrado interferencias masivas en señales de posicionamiento satelital que dificultan la navegación segura y han provocado incidentes, incluido el choque de un petrolero el 17 de junio.

La posibilidad de un bloqueo del Estrecho de Ormuz sigue siendo un factor de inestabilidad global. Un cierre forzado obligaría a las embarcaciones a navegar bajo escolta militar, ralentizando el tráfico y aumentando costos, aunque no detendría por completo el flujo de hidrocarburos. Mientras tanto, la región mantiene una vigilancia reforzada ante cualquier intento de alterar estas rutas esenciales para el comercio energético mundial.

(Con información de Bloomberg)

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