5 de febrero de 2026
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Expectativas de inflación de enero tras la polémica en INDEC

La salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la decisión de postergar la actualización de la fórmula del índice de precios generaron un deterioro en la confianza sobre los datos oficiales. Con la actualización de la canasta de consumo suspendida hasta nuevo aviso, las miradas de los analistas ya están puestas en la cifra del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero, que se dará a conocer el próximo martes.

Tras una inflación de 2,8% en diciembre, el equipo económico busca mostrar que se cortó la tendencia de aceleración de precios que llevaba cuatro meses; por eso en enero se decidió postergar el nuevo cálculo del índice.

El Gobierno argumentó que no convenía cambiar la fórmula antes de consolidar una desaceleración de precios, para evitar dudas si alguna cifra mostrara una baja mayor a la prevista.

Con la decisión de mantener la fórmula actual, las consultoras privadas estiman que la inflación de enero estará entre 2,3% y 2,6%. De confirmarse ese rango, implicaría una desaceleración respecto a diciembre de 2025.

En la consultora C&T, que dirige Camilo Tiscornia, proyectan 2,4% para enero con base en un relevamiento en el Gran Buenos Aires (GBA), lo que implicaría una variación interanual de 29,2%.

Según su informe, Alimentos y bebidas —el rubro de mayor ponderación— fue el que más subió en el mes, con un incremento de 4,1% influido por una fuerte suba de verduras. La carne aumentó alrededor de 5%, aunque fue el menor ritmo desde octubre.

Bienes y servicios varios crecieron por encima del promedio (2,4%) por aumentos en artículos de tocador y belleza. Esparcimiento avanzó a un ritmo similar por componentes vinculados al turismo de vacaciones. Salud creció menos que el promedio por una moderada aceleración de las prepagas y la calma en los medicamentos.

Vivienda registró mayores incrementos en agua y gas por las modificaciones en los esquemas de subsidios, pero también hubo menores gastos en expensas tras el pago del aguinaldo a encargados en diciembre. Transporte se moderó por comportamiento de autos, combustibles y el componente impositivo.

La consultora Analytica comparte la proyección de 2,4%. En su relevamiento, las mayores subas promedio en las últimas cuatro semanas se dieron en verduras (+10,6%) y en azúcar, dulces y chocolates (+2,5%). Entre las categorías con menores aumentos figuran otros alimentos (+1,0%), que incluye snacks, salsas y condimentos, y aguas, gaseosas y jugos (+0,7%).

La consultora LCG tiene una estimación algo más optimista, de 2,3%. Según su relevamiento, Alimentos y bebidas mostró una variación promedio de 0,8%. Aumentos sostenidos en carnes y verduras por encima del 3% se compensaron parcialmente con caídas de más del 4% mensual en bebidas y lácteos.

En la medición de LCG, la inflación promedio de Alimentos y bebidas se mantuvo por debajo del 1% en las últimas cuatro semanas. En diciembre, ese rubro había subido 3,1% y fue el de mayor incidencia en la variación mensual (2,8%).

En el extremo superior de las estimaciones, la Fundación Libertad y Progreso considera que la inflación de enero fue de 2,6%. Según su cálculo, la inflación interanual se ubicaría en 32,1%, evidenciando una aceleración similar a la observada en octubre; no obstante, prevén que a partir de febrero esa dinámica podría revertirse y retomarse la desaceleración.

En su relevamiento detectaron una desaceleración hacia las últimas semanas: en la primera y segunda semana se registraron aumentos de 0,8% y en la tercera la suba se moderó a 0,6%. Señalan, sin embargo, incrementos altos en Alimentos y bebidas (especialmente carne) y en Alcohol y Tabaco.

Para Iván Cachanosky, jefe de la Fundación Libertad y Progreso, diciembre fue peor de lo esperado y enero tampoco mostró un buen desempeño. A su juicio, pese a la victoria electoral de octubre la demanda de pesos no se recuperó totalmente y las tasas bajas del BCRA, que permiten financiamiento barato al Tesoro, no ayudan al proceso de desaceleración. No obstante, espera que en los próximos meses se retome la senda de desinflación y que 2026 termine con una inflación inferior a la de 2025 (31,5%).

Los argumentos de Caputo

“La visión nuestra es que no hay que cambiar el índice ahora. De hecho, da prácticamente igual. Marco corrió los números del año pasado y da prácticamente lo mismo. Diciembre daba un poquito más abajo el índice nuevo; enero daba un poquito más abajo el índice nuevo”, afirmó Caputo en una entrevista con Radio Rivadavia.

Agregó: “Inevitablemente, la inflación argentina va a converger con la inflación internacional, más o menos rápido dependiendo de la velocidad en la que aumente la demanda de dinero. Cuando eso pase, del otro lado (oposición) van a decir que la inflación cayó porque cambiamos el índice y no por el trabajo que hicimos”.

El argumento generó atención porque, con la nueva fórmula, la ponderación del rubro Vivienda, Agua, Electricidad y otros combustibles aumentaría del 9,4% al 14,5%. Además, el Ministerio de Economía está por implementar un nuevo esquema de subsidios que, desde febrero, excluyó a 140.000 usuarios de la categoría N3.

La mayoría de los economistas coincide en que una actualización de ponderadores basada en una encuesta más reciente (2017/2018) habría otorgado mayor peso a los servicios respecto del índice vigente. “Si esperamos más aumentos de servicios, tal como sucedió el último tiempo —la inflación de 2025 de bienes fue 26,5%, la de servicios 43,1% y la general 31,5%—, la corrección del índice a uno que pondera más los servicios hubiese dado un IPC levemente mayor que el actual”, explicó la economista de LCG Florencia Iragui, y añadió que en un contexto de estancamiento del proceso de desinflación el nuevo índice podría complicar la tarea de cortar la tendencia.

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