Las autoridades francesas detuvieron a dos ciudadanos chinos en Camblanes-et-Meynac sospechosos de espionaje, en una operación que sorprendió a los residentes de ese municipio del suroeste de Francia.
El caso está relacionado con la instalación de una antena parabólica de gran tamaño en una vivienda alquilada mediante Airbnb, y ha llamado la atención sobre posibles actividades de inteligencia extranjera en una zona considerada de valor estratégico.
La investigación comenzó tras las advertencias de vecinos que observaron la colocación de la antena y registraron interrupciones en el servicio de Internet local, hechos que motivaron la denuncia a las autoridades.
La Fiscalía de París informó que los sospechosos, junto con otras dos personas, fueron detenidos en el departamento de Gironde y están acusados de “entrega de información a una potencia extranjera”, un delito que puede conllevar hasta 15 años de prisión.
Las pesquisas se centran en la posible intercepción y transmisión de datos militares sensibles hacia China.
Según la investigación, los dos detenidos se presentaron como ingenieros de una empresa de investigación y desarrollo especializada en equipos de comunicación inalámbrica y habrían viajado a Francia con el objetivo de recopilar información estratégica, entre ella datos del sistema de internet satelital Starlink y comunicaciones entre organismos militares.
Las autoridades sospechan que el equipo instalado permitió interceptar comunicaciones entre entidades de defensa francesas. Los otros dos arrestados están relacionados con la importación ilegal del material, aunque no se han dado detalles sobre sus identidades o nacionalidades.
La Fiscalía de París confirmó que dos de los sospechosos permanecen en prisión preventiva y los otros dos están bajo supervisión judicial.
El caso generó sorpresa en la comunidad local; el alcalde de Camblanes-et-Meynac, Jean-Philippe Guillemeot, señaló que el lugar suele atraer artistas y no actividades de espionaje. La antena, de aproximadamente dos metros de diámetro, despertó la desconfianza de los vecinos y facilitó la intervención temprana de las fuerzas de seguridad.
La operación se produce en un contexto de creciente desconfianza entre Francia y China, en medio de una escalada de tensiones comerciales bilaterales.
A comienzos de enero, el presidente francés Emmanuel Macron advirtió que la Unión Europea debería considerar nuevas medidas comerciales contra China si Pekín no reduce el gran superávit que mantiene con el bloque.
Tras su visita a Beijing, Macron señaló que el desequilibrio en el comercio bilateral es insostenible y recordó que en 2024 el déficit de bienes de Francia superó los 54.000 millones de dólares, según datos del Tesoro francés.
El presidente advirtió que, de no producirse cambios, la UE podría adoptar aranceles similares a los de Estados Unidos, y transmitió esta preocupación tanto a las autoridades chinas como a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
(Con información de Reuters, France 24 y BBC)

