Con ironía y cierto cansancio por las críticas en redes, Ian Moche dijo que no sabe si esperan que actúe “como Sheldon Cooper o como Forrest Gump”. Tiene 13 años, lleva más de una década con un diagnóstico dentro del espectro autista (TEA) y es un activista reconocido por los derechos de las personas con discapacidad.
En los últimos tiempos se volvió una voz visible del activismo juvenil en redes, con cientos de miles de seguidores. La semana pasada estuvo en el centro de la polémica tras las declaraciones de la diputada Lilia Lemoine, quien lo acusó de “actuar” su autismo. Ian y su madre, Marlene, intentaron primero contactarla para explicar cómo referirse correctamente a las personas del espectro y luego presentaron una denuncia por “inhabilidad moral” con el patrocinio del abogado Andrés Gil Domínguez.
Ian aseguró que intentarán mantenerse fuertes y continuar con su activismo, que define como su vocación, y destacó el apoyo que reciben de muchas personas.
Según él, parte de las críticas responde a la ignorancia y también a intentos por desviar la atención de temas que considera importantes, como la aplicación de la Ley de Emergencia en Discapacidad. Señaló que ese día se habló más de su persona que de la implementación de la norma.
Aunque es joven, afirma tener posiciones claras sobre diversidad y convivencia: sostiene que la diversidad es necesaria para coexistir y que la uniformidad sería no solo aburrida sino peligrosa.
El activista también mencionó otras prioridades para el país, como la situación económica de los sectores más vulnerables, el cuidado del medio ambiente y las dificultades que enfrentan los jubilados. Dijo que hay numerosas carencias que no reciben suficiente atención y pidió mayor compromiso social.
Sobre su vinculación con la política, negó pertenecer a una fuerza partidaria específica: afirmó que es activista y que eso implica hacer política, pero que mantiene diálogo con distintos sectores. Además, proyecta un futuro en la esfera pública: quiere ser presidente cuando tenga la edad, y también mostró interés por el periodismo y la escritura.
En relación a cómo dirigirse a personas del espectro autista, remarcó la importancia de la empatía y el respeto. Recordó que el autismo es un espectro y que cada persona es diferente, por lo que no corresponde juzgar ni emitir diagnósticos sin conocimiento.
Finalmente reflexionó sobre la idea de normalidad: sostuvo que lo normal es ser diferente y que las distintas miradas y opiniones son las que permiten la evolución de la sociedad.

