Una celebración infantil organizada por Eugenia “La China” Suárez en la casa de Mauro Icardi, en Nordelta, derivó en un conflicto mediático. Aunque la fiesta transcurría en un ambiente veraniego y festivo, la ausencia de las hijas de Wanda Nara, Isabella y Francesca, fue el eje de la polémica, más que la inasistencia de Icardi o del padre de la cumpleañera, Benjamín Vicuña.
Parte de la atención se centró en una prenda (una malla) de la niña Magnolia Vicuña: se publicó que la actriz habría colocado esa prenda y que, según versiones, una de las hijas de Wanda lloró porque la prenda era un regalo que le correspondía a ella. A partir de ese episodio surgieron múltiples versiones y se intensificó el enfrentamiento público entre las partes.
Wanda Nara habló públicamente sobre el tema durante una interacción en el programa El Diario de Mariana. Allí afirmó que sus hijas no asistieron porque “no las consideran familia” por parte de la anfitriona y sus hijos, y sostuvo que sus niñas no están obligadas a considerar como familia a una persona que, en su opinión, carece de valores. Además, Nara pidió la devolución de ropa y pertenencias que, según ella, fueron usadas o retenidas, y reclamó a la abogada de Icardi, Elba Marcovecchio, que gestione el pago de las obligaciones alimentarias del futbolista.
En resumen: la fiesta de Magnolia generó una disputa pública entre Eugenia Suárez y Wanda Nara centrada en la ausencia de las hijas de Nara, versiones sobre una prenda y acusaciones cruzadas sobre el uso de ropa y el cumplimiento de responsabilidades económicas, con declaraciones públicas de ambas partes y variadas versiones difundidas por los medios.

