Para nosotros es la gloria total. Así resumió Franco Medrano, coordinador de la institución de Lanús, la sensación tras consagrarse campeón en Mar del Plata. Medrano, en diálogo con El Diario Sur, destacó que se trata de “un club de barrio, muy humilde, que siempre va por más”, y celebró poder festejar en la costa atlántica después de una semana intensa de competencia.
La actuación del equipo en “La Feliz” fue notable y mostró una evolución constante a lo largo del torneo. En la fase inicial el equipo sufrió en el primer partido frente a GPS de Brasil: comenzaron perdiendo 3-0, pero lograron remontar un resultado que terminó 10-3 a su favor, en un encuentro que describió como de “infarto”. El segundo encuentro fue contra 2 de Abril, un rival complicado al que finalmente vencieron 6-3 en un duelo parejo. En el tercer partido, frente a Bariloche, el equipo cayó por 3-2 en un partido ajustado en el que, según Medrano, mereció mejor suerte; lo fundamental fue, sin embargo, haber conseguido la clasificación.
En los play-off el rendimiento se mantuvo firme. En semifinales se enfrentaron a un conjunto chileno y lo superaron con claridad, por 5-2. La final volvió a medir al equipo con 2 de Abril y tuvo un cierre dramático: durante buena parte del partido el marcador fue favorable para el equipo de Lanús, que llegó a estar 5-2. A falta de un minuto, los rivales convirtieron dos goles y el partido quedó 5-4; la definición se resolvió en la última jugada, cuando el conjunto defendió con éxito una búsqueda rival que incluyó la estrategia de arquero-jugador y logró mantener la victoria.
El triunfo tuvo su prolongación en el regreso a Lanús, donde el plantel fue recibido por decenas de personas del barrio y del club. Medrano contó que la gente estaba “muy contenta y emocionada” y que la comunidad organizó una cena especial para celebrar el logro junto a las familias y los integrantes del club.
Más allá del trofeo, el coordinador destacó el valor colectivo de la conquista: el crecimiento del equipo partido a partido, la entrega de los jugadores y el apoyo del entorno fueron claves para alcanzar el objetivo. Para un club de barrio, la coronación en un torneo tan disputado representa un reconocimiento al trabajo sostenido y una motivación para seguir buscando más logros en el futuro.

