17 de febrero de 2026
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Estados Unidos e Irán negocian en Ginebra sobre programa nuclear

Irán y Estados Unidos iniciaron en Ginebra una segunda ronda de negociaciones sobre cuestiones nucleares y de seguridad, con el propósito de reducir el riesgo de una intervención militar por parte de Washington, en medio de nuevas advertencias del presidente estadounidense sobre “las consecuencias de no alcanzar un acuerdo”.

Ambos países, considerados rivales históricos, retomaron el diálogo el 6 de febrero en Mascate, tras un periodo de crecientes tensiones y amenazas mutuas. Irán mantiene que las conversaciones deben limitarse al programa nuclear, mientras que Estados Unidos solicita además restricciones al programa de misiles balísticos iraní y el fin del apoyo a grupos armados en la región.

Antes del inicio de las reuniones, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, advirtió sobre expectativas moderadas y comentó que la postura estadounidense sobre la cuestión nuclear iraní parece haberse vuelto “más realista”, según la agencia IRNA.

El presidente Donald Trump volvió a presionar públicamente a Teherán y confirmó la implicación indirecta de su país en el proceso, advirtiendo que Irán probablemente no desea “las consecuencias de no alcanzar un acuerdo”.

Paralelamente a la vía diplomática, los Guardianes de la Revolución llevaron a cabo ejercicios militares en el estrecho de Ormuz, con despliegue de barcos y helicópteros y pruebas de drones y misiles. La televisión estatal indicó que las maniobras buscaban preparar a esa fuerza ante posibles amenazas militares y de seguridad.

Estados Unidos también mantiene presencia militar en la zona: un portaaviones se sitúa frente a las costas iraníes, a unos 700 kilómetros, y otro buque se prepara para zarpar. La Casa Blanca ha dicho que mantiene abiertas sus opciones si las conversaciones no prosperan.

La reunión en Ginebra se celebra con mediación de Omán. El jefe de la diplomacia iraní, Abás Araqchi, llegó a la ciudad suiza y se reunió con su homólogo omaní, Badr al Busaidi, para presentar “el punto de vista y las consideraciones de la República Islámica sobre la cuestión nuclear y el levantamiento de las sanciones”, informó la Cancillería iraní.

Araqchi destacó oficialmente la “determinación” de Irán de avanzar en una diplomacia orientada a resultados que garantice los intereses y derechos de los iraníes y contribuya a la paz y la estabilidad regionales.

Países occidentales e Israel sospechan que Irán pretende desarrollar armas nucleares; Teherán rechaza esas acusaciones y defiende su “derecho inalienable” a un programa nuclear civil y al enriquecimiento de uranio con fines energéticos, en conformidad con el Tratado de No Proliferación.

Tras la represión de las protestas antigubernamentales de enero en Irán, Trump intensificó las advertencias, aunque dejó abierta la posibilidad de una salida diplomática sobre el programa atómico. Ante la posibilidad de fracaso en las conversaciones, mencionó consecuencias “traumáticas” e incluso planteó la hipótesis de un cambio de régimen.

Desde Teherán, Araqchi reiteró antes de las conversaciones que la sumisión ante las amenazas “no está sobre la mesa” y aseguró haber acudido a Ginebra “con ideas reales para llegar a un acuerdo justo y equitativo”.

Por la parte estadounidense, el emisario Steve Witkoff y el asesor Jared Kushner acudieron al encuentro, según informó el secretario de Estado Marco Rubio, quien declaró: “Veremos qué pasa. Esperamos que haya un acuerdo”.

En medio de las diferencias, Irán manifestó disposición a negociar sobre sus reservas de uranio altamente enriquecido, estimadas en más de 400 kilogramos, a cambio del levantamiento de sanciones que afectan su economía.

(Con información de AFP)

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