17 de febrero de 2026
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Actor legendario de Marvel y El señor de los anillos critica Hamnet y niega que Shakespeare se inspirara en su familia

La película Hamnet, favorita en la temporada de premios, ha reabierto el debate sobre las posibles motivaciones personales de William Shakespeare. El filme plantea que la muerte del hijo del dramaturgo inspiró Hamlet, una interpretación que no convence a todos. Entre los críticos figura Ian McKellen, quien rechaza la idea de que la creatividad de Shakespeare se reduzca a su vida familiar: “No me interesa demasiado indagar de dónde vino la imaginación de Shakespeare, pero desde luego no vino solo de la vida familiar”, afirma.

McKellen, de ochenta y seis años y más de seis décadas de trayectoria, es una voz respetada en la interpretación de los clásicos. Formado y reconocido en la Royal Shakespeare Company y el National Theatre, alcanzó también gran popularidad en el cine como Gandalf y Magneto. Advierte sobre las licencias del cine al reconstruir procesos creativos —citando ejemplos como Shakespeare in Love— y cuestiona suposiciones sobre la relación familiar del dramaturgo.

Lejos de retirarse, McKellen mantiene una actividad profesional variada. Recientemente rodó Frank and Percy junto a Derek Jacobi, y tiene pendiente el estreno de The Christophers, dirigida por Steven Soderbergh. También genera expectativa su regreso a grandes franquicias como Magneto en Vengadores: Doomsday y Gandalf en El señor de los anillos: a la caza de Gollum, dirigida por Andy Serkis. Reconoce, sin embargo, los retos de la edad y la necesidad de adaptar su trabajo después de una caída en el teatro londinense en 2024.

Voz autorizada en la materia

Además de la actuación, McKellen explora nuevos formatos, como An Ark, una pieza experimental en The Shed de Nueva York que utiliza realidad virtual para acercar la presencia de los intérpretes al público. Considera que estas innovaciones complementan pero no sustituyen al teatro tradicional, aportando herramientas valiosas al medio.

El activismo y el compromiso social también forman parte de su trayectoria. Agradecido por el apoyo de la comunidad LGBT+, destaca la importancia de haber salido del armario en 1988 y su participación en la campaña contra la Sección 28 en el Reino Unido. Evoca con cariño a su amigo Ian Charleson y valora la continuidad de su legado a través de premios y proyectos que impulsan a nuevas generaciones de actores.

Aunque critico con las lecturas biográficas simplistas de Shakespeare, McKellen afronta con modestia su propio impacto cultural: “He tenido una buena carrera, pero no he subido al Everest”, dice, poniendo en perspectiva su longevidad artística y la fortuna de seguir contribuyendo a la escena internacional.

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