La frase atribuida al ministro de Economía, Luis Caputo —“nunca compré ropa en Argentina”— reavivó el debate entre quienes promueven una apertura amplia de la economía y los defensores de la protección de la industria nacional, en particular del sector textil, que ha sufrido retrocesos durante décadas.
En ese marco, declaraciones de Adorni sostuvieron que la importación de indumentaria no necesariamente implica pérdida de empleo, una afirmación que contrasta con diversos indicadores estadísticos.
Desde la perspectiva desarrollista adoptamos un enfoque distinto y planteamos la pregunta: “¿qué nos hace más Nación?”. No parece beneficioso depender exclusivamente de importaciones sin ofrecer a las pymes locales condiciones para competir. Para ello es necesario reducir impuestos y cargas distorsivas, mejorar la regulación laboral, disminuir costos logísticos y brindar infraestructura que integre a los productores al mercado.
Es cierto que algunos empresarios se han favorecido históricamente de protecciones estatales, pero no deben confundirse esos casos con la realidad de miles de pequeñas y medianas empresas que enfrentan dificultades para subsistir. El cierre sostenido de pymes y el crecimiento del desempleo reducen el consumo y debilitan la actividad económica.
La discusión central debe enfocarse en cómo generar empleo moderno —incluyendo el sector textil— y, al mismo tiempo, ofrecer a los consumidores precios más bajos mediante la reducción de los costos de producción, comercialización y financiamiento, sin destruir a quienes producen y generan valor. Volver a aplicar precios máximos en prendas no parece la solución, dado su fracaso previo.
Tampoco puede desconocerse la realidad productiva del interior provincial, que cuenta con polos y know‐how textil en localidades como Mar del Plata, Las Flores, Pergamino, Benito Juárez, Pigüé y Coronel Suárez. Deteriorar lo que queda de esa industria sería un error resultado de políticas desconectadas del territorio.
El debate político debería orientarse a cómo construir un país desarrollado, moderno y competitivo, y no a elegir de manera absoluta entre apertura o cierre.
Como dijo Carlos Pellegrini: “Sin industria no hay Nación”.
Mesa Directiva MID PBA

