22 de febrero de 2026
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André Larané: Macron ante la decadencia de Francia

Periodista e historiador, en 2004 André Larané fundó el sitio Herodote.net, dedicado a la divulgación histórica. Es autor de varios manuales y obras de referencia, entre ellas una Cronología universal y Grandes fechas de la historia de Francia. Uno de sus libros más recientes es Nuestra herencia: lo que Francia le aportó al mundo (L’Artilleur, 2022).

Larané suele criticar la desconexión de ciertas élites respecto a Francia y su historia y considera que esa actitud dificulta la integración de inmigrantes recién llegados. En sus escritos atribuye parte del rechazo hacia Francia al comportamiento de una clase dominante que adopta sin reservas la cultura norteamericana y el inglés global, deslocaliza empresas e impuestos, presiona a los servicios públicos por alineamiento con instituciones europeas y descuida el patrimonio nacional.

Su preocupación por la pérdida de importancia de Francia en el mundo lo ha llevado, además de su trabajo histórico, a publicar ensayos sobre la situación política y social contemporánea del país.

En ese contexto, aceptó ampliar sus observaciones en esta entrevista con Infobae.

— Le leo un párrafo de un artículo suyo reciente: “Durante mucho tiempo, el historiador y periodista que soy se ha preguntado por el misterio por el cual un presidente joven, atractivo, carismático y muy inteligente pudo, durante una década, acomodarse a la lenta decadencia de su país. Creo hoy entrever el sentido de estos aparentes fracasos”. En un balance de la era Macron, usted parece concluir que la pérdida de relevancia de Francia no contradice el pensamiento de un Presidente que aspiraría a una Europa federal. Y esto surge en parte de su biografía. ¿Podría resumirla?

— Emmanuel Macron es el presidente más joven de la Quinta República, elegido en 2017 y reelegido en 2022. Nació en diciembre de 1977, en una época de cambio del orden mundial y de profundos procesos europeos como el avance hacia la integración comunitaria tras el Tratado de Roma. También vivió el descenso general de la fecundidad en los países desarrollados a partir de los años 70 y la migración desde regiones con alto crecimiento demográfico hacia países envejecidos.

— También hay en Macron una voluntad de ruptura con la historia y la cultura…

— Macron no ha mostrado un apego particular por el patrimonio histórico o las artes europeas. Se ha destacado por su dominio del inglés y su pertenencia a la promoción 2012 de los Young Leaders de la French-American Foundation. En ese sentido, representa una generación más abierta a costumbres anglosajonas que a la tradición europea clásica, en contraste con otros líderes de su cohorte que expresan nostalgia por una Europa histórica.

— ¿Macron no siente esa nostalgia?

— A mi juicio, no. Creció con la Europa resultado del Acta Única y del Tratado de Maastricht y desde joven vio en el proyecto europeo una posibilidad federalista al estilo estadounidense, en la que los estados-nación perderían peso frente a estructuras supranacionales.

— Usted habla de ascenso providencial en el caso de Macron, ¿por qué?

— Su trayectoria fue favorecida por redes de influencia y apoyos: proviene de la burguesía provincial, tuvo una formación brillante y contó con mentores como Jacques Attali, lo que le ofreció visibilidad. Trabajó en la inspección de finanzas, pasó por Rothschild como banquero de inversión y llegó al entorno presidencial como secretario general adjunto del Elíseo tras la elección de François Hollande, sin necesidad de recorrer la escalera política local tradicional.

— Y entonces vino el ministerio de Economía, el último peldaño hacia la cima.

— En agosto de 2014, con 36 años, fue nombrado ministro de Economía en el gobierno de Manuel Valls. Tras dos años en ese puesto dimitió en agosto de 2016 para lanzar su candidatura presidencial.

— En esa carrera hacia el Elíseo se vio ayudado por algunos contratiempos que afectaron a sus rivales.

— Así fue: circunstancias adversas para rivales como François Fillon y la retirada de otros contendientes facilitaron su ascenso. Macron se presentó como el único candidato claramente europeísta y maastrichtiano en aquel momento.

— Usted lo define como un presidente en sintonía con la generación postnacional, ¿podría fundamentarlo?

— Sí. Durante la campaña Macron llegó a decir que “no hay cultura francesa, hay una cultura en Francia”, postura que fue interpretada como una visión pluralista y no ligada a una identidad cultural nacional cerrada. Su afinidad con costumbres anglosajonas y su comodidad con la economía globalizada lo alejan de una nostalgia tradicional por la Historia o el patrimonio nacional.

— ¿Y una vez electo?

— Tras su investidura, su comportamiento y decisiones públicas tendieron a reflejar esa visión. En actos protocolarios adoptó gestos de estilo anglosajón y, en política interior, rechazó propuestas como el Plan banlieues de Jean-Louis Borloo argumentando que no bastaban informes redactados por “dos hombres blancos”, un enfoque inéditamente identitario en el contexto político francés.

— Los planes europeos de Macron, ¿cómo se manifestaron en lo sucesivo?

— Su intervención en la Sorbona en septiembre de 2017 convocó una “Europa soberana, unida, democrática”. Sin embargo, Larané señala una contradicción terminológica: reemplazar la idea de independencia por la de soberanía europea implica apostar por una federación supranacional más cercana al modelo estadounidense, en contraste con la tradición europea de Estados fuertes que cooperan pero mantienen políticas propias.

— ¿Podría explicar mejor la diferencia entre independencia y soberanía?

— La soberanía es la autoridad suprema en una colectividad, que en los estados democráticos reside en el pueblo. Imaginar una soberanía por encima de los pueblos nacionales plantea problemas políticos y prácticos: los sistemas sociales, fiscales y administrativos difieren mucho entre países europeos, y esa heterogeneidad hace difícil la sustitución de los estados-nación por una autoridad supranacional con iguales lazos de solidaridad y pertenencia.

— Es la diferencia entre la Unión Europea y los Estados Unidos, como señala usted.

— Exacto. En Estados Unidos los estados comparten una identidad nacional, recursos y responsabilidades comunes; en Europa los vínculos son más frágiles y los sistemas nacionales conservan particularidades profundas. Mientras algunos buscan debilitar los estados-nación, otras potencias optan por gobiernos centrales robustos con identidad nacional definida.

— ¿Usted cree que Macron promueve políticas que debilitan al Estado-nación francés?

— Larané sostiene que varias decisiones de Macron muestran una orientación que reduce el peso del Estado-nación: el cierre de la central nuclear de Fessenheim por razones de política europea, recortes en presupuestos militares y tensiones con el alto mando, cambios en las relaciones con África y un distanciamiento respecto a la francofonía, entre otros gestos que, según él, han debilitado pilares tradicionales de la influencia francesa.

— Otra iniciativa sorprendente fue el cierre de la ENA, un verdadero símbolo francés, y donde él mismo se formó.

— Macron impulsó la supresión de la ENA y su reemplazo por el Instituto Nacional del Servicio Público (INSP) con un reclutamiento más amplio. Para Larané, además de reformas institucionales, se han producido retrocesos económicos e industriales, un aumento del déficit comercial y una caída de la fecundidad que plantea desafíos demográficos importantes para Francia.

— Tengo entendido que ha tomado alguna medida al respecto.

— Frente a esos signos, el presidente intentó reformar el sistema de pensiones, un proyecto que encontró oposición y fue finalmente suspendido. Larané advierte que, de persistir desequilibrios fiscales y económicos, Francia podría verse forzada a aceptar medidas de ajuste o mecanismos de mutualización europea que implicarían más supervisión externa y una pérdida adicional de autonomía.

— Sus esfuerzos por protagonismo en las diferentes crisis de los últimos años no han dado demasiados resultados, más bien parece al revés.

— Según Larané, durante su mandato Macron ha tenido dificultades para mantener la voz y el estatus internacional de Francia en un contexto geopolítico marcado por la polarización entre Estados Unidos y otras potencias, y por la predominancia del soft power estadounidense en la cultura global.

— ¿Cómo ha sido el vínculo con Donald Trump? Porque hubo un claro sabotaje a la industria francesa con el caso de los submarinos.

— En 2021 Australia canceló un contrato importante con Francia para adquirir submarinos convencionales de Naval Group, optando por un acuerdo con Estados Unidos y Reino Unido en el marco de la alianza AUKUS. Fue un golpe diplomático y estratégico para Francia, que perdió peso en la región del Pacífico pese a sus territorios ultramarinos.

— Otro retroceso notorio de Francia fue en el África.

— Larané considera que Francia ha perdido influencia en África, donde su presencia histórica ha sido reemplazada en varios casos por actores como Rusia y China. Esa pérdida de crédito se percibe en el norte de África, el Sahel y África central.

— ¿Qué cambió para Europa a partir de la segunda presidencia de Trump?

— La llegada de Trump mostró las limitaciones europeas para contrarrestar decisiones unilaterales de un aliado: por ejemplo, la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París (COP21) y del acuerdo nuclear con Irán tuvieron consecuencias que evidenciaron la dependencia de Europa en asuntos clave. Larané interpreta que, pese a las advertencias de Macron sobre la pérdida de soberanía, la reacción europea no fue suficiente para recuperar autonomía real en áreas como la moneda, la industria y la seguridad.

— ¿Tiene remedio esta situación?

— Larané estima que la situación es reversible en parte: Francia mantiene recursos y una posición central en la Unión Europea que le otorgan influencia. Si un presidente lo desea y logra respeto interno y apoyo político, puede todavía ejercer peso en los asuntos europeos; pero, advierte, eso requiere voluntad y una política nacional que defienda intereses estratégicos.

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