Aunque el gobierno haya declarado desconocer con anterioridad la decisión del grupo Madanes de cerrar la planta de neumáticos de Fate en San Fernando, contó con indicios de que esa posibilidad existía: el 1 de septiembre del año pasado adjudicó a Aluar, otra empresa del mismo grupo familiar, un contrato por USD 4,5 millones dentro de la licitación AlmaGBA de la Secretaría de Energía, dirigida por María Tettamanti, para la instalación de grandes baterías estacionarias (BESS) destinadas a estabilizar la generación eléctrica y reforzar las redes de Edenor y Edesur en el Gran Buenos Aires.
Aluar instalará esas baterías en una porción del predio de Fate en San Fernando y, poco antes del anuncio del cierre, comunicó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) una operación por USD 27 millones para la compra de parte del terreno donde está ubicada la planta de neumáticos.
Además de ese antecedente, se sumaron declaraciones públicas cada vez más explícitas del principal propietario de Fate y Aluar, Javier Madanes Quintanilla, en el marco de los conflictos con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (SUTNA), uno de los gremios más combativos del país con extracción trotskista, y la fuerte competencia de neumáticos importados desde China, que se intensificó por la política cambiaria de los últimos dos años, la apreciación del dólar por debajo de la inflación y la reducción del arancel de importación de neumáticos del 36% al 16%.
Contrato
Aluar participó en la licitación AlmaGBA y obtuvo un contrato por 30 MW en el nodo San Fernando para el abastecimiento de Edenor, a un precio de USD 12.590 por MW-mes.
La licitación original, convocada por la Resolución 67 de la Secretaría de Energía en febrero de 2025, tenía un cupo de 500 MW. Sin embargo, como algunas ofertas resultaron más de 10% inferiores al precio base, finalmente se adjudicaron 667 MW mediante diez contratos otorgados a Aluar, Central Puerto, Coral Energía, Genneia, MSU Green Energy, Rowing y YPF Luz, con una inversión estimada en alrededor de USD 540 millones a ejecutarse en 12 a 18 meses.
Los resultados se dieron a conocer el 1 de septiembre de 2025. Siete contratos, por 500 MW en total, se destinaron a instalaciones para abastecer a Edenor (incluido el contrato de Aluar por 30 MW) y otros tres contratos, por 167 MW, quedaron asignados a centrales que abastecen a Edesur.
En su balance de 2025, Aluar informó asignaciones de desembolsos de capital por USD 20 millones para ese proyecto y señaló que ocupará algo más de una hectárea de las actuales instalaciones de FATE. Al tratarse de un contrato por potencia, independientemente del uso efectivo de esa potencia generará a Aluar ingresos anuales de USD 4,5 millones, lo que implicaría USD 45 millones en una década, según el sitio especializado Post Energético.
El precio que Aluar cobrará por la energía suministrada por las baterías BESS será muy superior a los aproximadamente USD 26 por MWh que percibe por la represa de Futaleufú, cuya concesión vence en junio de este año. Esa central hidroeléctrica, en la provincia de Chubut, abastece a la planta de aluminio en Puerto Madryn con un precio diferencial debido a que la producción de aluminio es un proceso continuo y de consumo energético muy intensivo. En Futaleufú participan Aluar y Genneia, la principal empresa de energías renovables del país, vinculada a la familia Brito.
Nueva licitación
El gobierno prepara una nueva licitación, denominada AlmaSADI, para la instalación de baterías de almacenamiento a nivel nacional, cuyas bases están a cargo de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico SA (Cammesa). Según reportes especializados, la convocatoria sería por alrededor de 700 MW para reforzar nodos saturados del Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Las baterías BESS contribuyen a cubrir picos de demanda y también pueden funcionar como respaldo o sustituto ante cortes masivos por fallas en las redes de transmisión o distribución.
En los últimos años, la demanda de baterías se sumó al auge de los vehículos eléctricos, incrementando la demanda global de litio. Esto ayudó a que, en la segunda mitad del año pasado, el precio del mineral —del que Argentina es el quinto productor mundial, con proyecciones de escalar al tercer o segundo puesto en los próximos años— se recuperara tras un período de valores bajos que se prolongó desde fines de 2022 y principios de 2023, periodo en el que el litio había alcanzado niveles récord y se lo llegó a denominar “oro blanco”.

