El recrudecimiento de la inflación y otros factores recientes han influido en el comportamiento del tipo de cambio real del peso.
Estos efectos opuestos hicieron que el peso se apreciara con fuerza en las últimas semanas. Enconviews evaluó la posición del tipo de cambio real bilateral con Estados Unidos, la Eurozona y Brasil en comparación con los últimos 20 años. Frente al dólar, un nivel de $1.380 (alcanzado este martes) representa una caída significativa respecto de los picos observados entre 2018 y 2020 y se sitúa por debajo del salto registrado en 2023.
Conviene recordar que, a precios actuales, el “billete verde” llegó a valer $1.545 en septiembre de 2025, tras un período de fuerte atraso en los primeros meses del gobierno de Javier Milei. Actualmente, el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) tocó mínimos no vistos desde fines de junio del año pasado.
Contra el euro, un nivel de $1.626 también se ubica lejos de los máximos históricos y en la parte media-baja del rango de las últimas dos décadas. Frente al real, con $268, el tipo de cambio real se encuentra cerca de los valores más bajos de toda la serie, lo que refleja una apreciación notable frente a Brasil.
Se aprecia el peso: ¿Cómo afecta al vínculo con los socios comerciales?
“Brasil y México apreciaron su moneda en torno al 4% aproximadamente, mientras que Argentina lo hizo casi al 7% en el mismo lapso de este 2026”, dijo a Ámbito el economista Federico Glustein, y añadió que, además, “si se toma un valor técnico desde 2002, el peso aparece demasiado apreciado en términos de al menos un 14%”.
Entre las consecuencias macroeconómicas de este tipo de cambio multilateral se mencionan: abaratamiento de las importaciones, aumento de los costos de producción para sectores que utilizan insumos importados y menores ingresos fiscales por retenciones sobre productos primarios o vinculados.
“A Estados Unidos le conviene que el peso se aprecie porque así puede vender más productos sin enfrentar aranceles; algo similar ocurre con China cuando bajan los costos de importación”, explicó Glustein. Si esta apreciación se mantiene en el corto plazo, advirtió, podría afectar con fuerza la producción industrial y el Producto Bruto Interno (PBI). En términos de precios, ayudaría a reducir la inflación, pero sin corregir el patrón de consumo.
Desaceleración de la actividad industrial: el contrapeso
Para Claudio Caprarulo, economista y director de Analytica, hay una fuerza que atenúa el impacto de la apreciación cambiaria: el estancamiento de la actividad. “Desde octubre existe un proceso de apreciación del TCRM, pero se produce al mismo tiempo que una caída sostenida de las importaciones de bienes. La desaceleración del nivel de actividad, especialmente en la industria, actúa como contrapeso”, señaló.
Aunque Argentina registró un superávit comercial de u$s1.987 millones en enero, esa mejora respondió a un efecto combinado: por un lado, el impulso de las exportaciones de trigo y manufacturas industriales; por otro, una nueva baja mensual de las importaciones. Esa contracción se concentró en bienes de capital, ligados a la inversión, y en bienes de consumo, afectados por un stock remanente elevado tras el auge de compras anterior a las elecciones legislativas.
“Para los próximos meses no esperamos un cambio de tendencia, en tanto el ancla cambiaria es una característica constitutiva del programa económico del Gobierno”, concluyó Caprarulo.
Exportaciones: en qué sectores afecta más la apreciación cambiaria
Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, señaló a Ámbito que en algunos sectores el factor decisivo es el precio internacional del commodity más que el tipo de cambio local. Es el caso de la soja y sus derivados, que marcan el ritmo de la agroindustria, y de la energía (petróleo y gas). “Lo más preocupante no fue tanto la apreciación del tipo de cambio real, sino cuando el precio del petróleo cayó por debajo de u$s60; ahora está en torno a u$s70”, ejemplificó.


