27 de febrero de 2026
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Filipinas, Estados Unidos y Japón realizan ejercicios militares en el canal de Bashi

Filipinas, Estados Unidos y Japón llevaron a cabo maniobras militares conjuntas sobre las islas Batanes y el canal de Bashi, ampliando así el alcance geográfico de su cooperación más allá del tradicional foco en el Mar de China Meridional.

El ejercicio, organizado en el marco de las Actividades Marítimas Cooperativas Multilaterales impulsadas por Manila, se prolongó seis días e incluyó patrullajes aéreos y navales. Participaron la fragata filipina Antonio Luna, el destructor estadounidense USS Dewey y un avión P-3 Orion japonés, además de helicópteros y cazas de las fuerzas armadas filipinas.

Según el coronel Xerxes Trinidad, jefe de asuntos públicos de las Fuerzas Armadas de Filipinas, fue la primera vez que estos ejercicios se desarrollaron en el espacio aéreo y marítimo al norte de Luzón, hasta la isla de Mavulis, lo que contribuye a mejorar la capacidad de operar de manera coordinada en entornos complejos.

La capitana Jennifer Monforte, a bordo de la Antonio Luna, afirmó que el objetivo principal fue perfeccionar la coordinación y los procedimientos compartidos entre las fuerzas participantes, con la finalidad de garantizar un Indo-Pacífico libre y abierto. Añadió que la actividad no iba dirigida a provocar, aunque la presencia de buques chinos en la zona —considerada ilegal por Manila— generó tensiones durante las maniobras.

Las operaciones incluyeron reabastecimiento en el mar, patrullas aéreas, ejercicios de comunicaciones y maniobras antisubmarinas cerca del límite sur del canal de Bashi, un corredor estratégico para el comercio internacional y un punto sensible ante posibles crisis relacionadas con Taiwán.

La respuesta de China fue inmediata. Zhai Shichen, portavoz del Comando del Teatro Sur del Ejército Popular de Liberación, criticó a Filipinas por organizar patrullas conjuntas con países que, según él, no pertenecen a la región y que, en su opinión, “perturban la paz y la estabilidad”. Pekín reiteró su rechazo a lo que considera injerencias y señaló que realizó patrullas propias en el Mar de China Meridional durante el mismo periodo.

Por su parte, Japón ha adoptado una postura de defensa más firme, con planes para desplegar misiles superficie-aire en islas próximas a Taiwán antes de 2031. El presidente filipino Ferdinand Marcos advirtió que Filipinas podría verse arrastrada a un conflicto en la zona, dada la presencia de miles de trabajadores filipinos en Taiwán.

La ampliación de los ejercicios trilaterales hacia el canal de Bashi y Batanes forma parte de la estrategia de Manila y sus aliados para reforzar la vigilancia y la preparación ante posibles crisis. Desde 2023, Filipinas ha intensificado actividades militares con países como Australia, Canadá y Nueva Zelanda para fortalecer su posición frente a las reclamaciones chinas.

El Mar de China Meridional continúa siendo un foco de competencia estratégica: la negativa de China a acatar el laudo arbitral de 2016 y su reclamación de la mayor parte de la zona alimentan la rivalidad geopolítica en el Indo-Pacífico.

(Con información de Reuters y AFP)

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