En el barrio La Perla, en Temperley, un grupo de vecinos organizó una jornada de cortes de pelo gratuitos destinada a aliviar el gasto que representa el inicio del ciclo escolar para muchas familias. La iniciativa nació de la observación cotidiana de necesidades locales y de la preocupación por el fuerte impacto que tiene el costo de la canasta escolar en hogares con recursos ajustados.
No es la primera vez que se realizan acciones de este tipo en la zona. En el marco de la Feria Solidaria de La Soberanía, donde participan más de 70 emprendedores, productores, artesanos y artistas del barrio y la región, ya se concretaron al menos dos jornadas anteriores. Estas experiencias consolidaron la idea de que las actividades comunitarias no sólo reducen gastos puntuales, sino que también potencian el encuentro y la organización vecinal.
Según uno de los referentes del colectivo, Damián, el objetivo central es reconstruir el tejido social: fomentar la participación y generar espacios en los que los vecinos puedan organizarse en torno a sus propias posibilidades. “La salida es colectiva: cuando la comunidad se encuentra, se organiza y trabaja en conjunto, no solo se alivian necesidades urgentes, sino que también se construyen lazos de solidaridad, compromiso y pertenencia que perduran en el tiempo”, afirmó. Estas palabras resumen la lógica detrás de las jornadas: ayuda práctica inmediata combinada con fortalecimiento comunitario.
Desde lo práctico, la actividad ofrece un alivio concreto para las familias: reducir el gasto en un elemento habitual del comienzo de clases, como el corte de pelo de los chicos y chicas, puede resultar muy significativo en un contexto económico complejo que afecta a los trabajadores y a los hogares de la zona. Para organizar la próxima jornada se sumaron profesionales como Nacho Barber Studio y Tamara Castia, y se espera la adhesión de otros colegas. La participación de quienes colaboran es especialmente valorada porque muchos de ellos también enfrentan sus propias dificultades, pero deciden dedicar su tiempo y trabajo para ayudar al resto.
El carácter gratuito de estas jornadas no surge de la gratuidad abstracta, sino de la decisión concreta de un grupo de personas que pone su trabajo al servicio de la comunidad sin ánimo de lucro. Además, la articulación con instituciones y organizaciones del barrio fue clave para concretar la iniciativa y garantizar su alcance. En conjunto, estas jornadas reflejan una respuesta local que combina asistencia directa y fortalecimiento del entramado comunitario en un momento de necesidades acentuadas.

