6 de marzo de 2026
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Karina gana la interna mientras la guerra obliga a recalcular

Wall Street trata de determinar si la Operación “Epic Fury” del presidente Trump provocó una disrupción energética que, aunque no dirigida específicamente a China, le afecta de forma más intensa. Si los mercados de energía permanecen alterados por al menos un mes, la pregunta clave es si esa perturbación en Asia derivará en una crisis financiera, y en eso se concentran las miradas.

En las mesas locales, que antes estaban centradas en el riesgo país y la volatilidad de las tasas en pesos, se percibe ahora una mayor cautela; varios despachos recomendaron tomar ganancias y dolarizar posiciones hasta que la situación se aclare. En los ámbitos donde la política y las finanzas se cruzan, tras las victorias legislativas del oficialismo, la atención se desplazó a la interna: Karina Milei ganó la pulseada contra Santiago Caputo y asumió el manejo del Ministerio de Justicia y de las vacantes judiciales, un factor relevante en las negociaciones con los gobernadores, es decir, con los senadores.

Cuesta mantener la “pax cambiaria”

Un banquero cercano al círculo de Núñez explicó a un colega de San Pablo que en la última semana la prioridad del equipo económico pareció cambiar ligeramente. Tanto el Tesoro como el Banco Central inyectaron pesos para aliviar las tasas de interés. La estrategia de escasear letras cortas a tasa fija, mientras se sobre-ofertaban letras cortas en CER, implicaba un punto de equilibrio inflacionario cercano al 3% mensual hasta mayo y una caída proyectada de alrededor de 2% mensual desde junio. Además, el Tesoro volvió a comprar dólares la semana pasada y el tipo de cambio real multilateral se ubicó un 10% por debajo del nivel previo al levantamiento del cepo durante la administración de Macri.

En varias mesas se comentó, aunque sin confirmación oficial, que el Tesoro podría haber estado vendiendo dólares en los últimos días para sostener la llamada “pax cambiaria”. El consenso macroeconómico para 2026 es que, salvo un shock inesperado, será un año de crecimiento bajo y asuntos pendientes. Se habla de una economía con resultados dispares: ganan agro, minería y energía; pierden industria, comercio y consumo.

Un colega paulista transmitió la visión del inversor veterano Mark Mobius: el riesgo geopolítico ha subido, pero por ahora está contenido; los mercados estadounidenses muestran algo de volatilidad pero sin desorden. Mobius considera que los inversores descuentan un escenario de objetivos militares acotados y que EEUU evitaría un conflicto terrestre prolongado; históricamente, los mercados tienden a estabilizarse cuando se aclaran la extensión y la duración probable de operaciones militares.

Por su parte, Kathryn Rooney Vera (StoneX) advirtió a clientes que, aunque la inflación reapareció y la Fed cuenta con menos margen, el riesgo más relevante no es únicamente el petróleo. Identificó un choque estructural inflacionario que se propaga por el transporte marítimo, los seguros y las cadenas globales de suministro: si caducan las coberturas por riesgo de guerra en el Estrecho de Ormuz, el tránsito comercial podría disminuir sin un cierre formal, obligando a desviar flujos de energía por rutas más largas que atraviesen cuencas atlánticas, incrementando la demanda de petroleros y elevando los costos de flete.

Vera aportó datos: los mercados ya descuentan este escenario —las tarifas diarias de VLCC superaron los 500.000 dólares, los swaps de inflación a un año subieron más de 11 puntos básicos en una sesión y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años de EEUU se movió hacia el 4,1% a medida que suben los breakevens con el petróleo—. No se trataría de un pico geopolítico pasajero sino de un impulso inflacionario que está ingresando en la economía global en tiempo real, lo que reduce las expectativas de recortes agresivos por parte de la Fed.

La conclusión general es que la geopolítica dejó de ser ruido de fondo y pasó a ser una variable estructural que altera portafolios: en el corto plazo el patrón es el vuelo hacia la calidad —dólar, Treasuries y oro—; las economías emergentes quedan fuera de la lista de preferidas, y Argentina aún menos.

Apareció el bono “hard dollar”

En un encuentro nocturno en Martínez, participantes del mercado destacaron que la última licitación reordenó el tablero y funcionó como termómetro financiero: salieron letras cortas a tasa fija, surgió un bono “hard dollar” (AO27), el bid-to-cover fue de 6 a 1 y el corte quedó en 5,82% nominal anual.

La recepción fue sólida aunque sin euforia; persiste la duda sobre si el emisor —apodado “Toto”— saldrá al mercado internacional por decisión propia o por incapacidad, cuestión que con la tensión en Medio Oriente quedó en pausa.

Según un operador, mientras sigan las restricciones cruzadas, la licitación primaria sigue siendo una maniobra táctica para obtener dólares. En pesos, el mensaje oficial fue claro: las tasas overnight están en descenso, hubo fuerte compresión en LECAP y se envió una señal de que no se aceptará una suba agresiva en las tasas cortas.

Es decir, las tasas bajan, pero de forma controlada. Varios interlocutores extranjeros comentaron que el mercado no está castigando ni premiando activamente los activos argentinos, sino más bien observando. No solo miran si el BCRA compra dólares, sino si logra acumular reservas a un ritmo compatible con las expectativas del FMI y del mercado. Las reformas llegan de manera muy gradual, por lo que los inversores esperan ver resultados concretos.

Apostar a bonos indexados al CER

En una reunión cercana al Atalaya Polo Club, se escuchó que, aunque no es el mejor momento para vender, existe consenso en que quienes apostaron a bonos indexados al CER ya obtuvieron retornos en dólares y podría ser prudente consolidar ganancias y rotarlas a bonos en dólares, como un BONAR 2030 (AL30) para los más arriesgados, o a obligaciones negociables de primera línea para los más conservadores.

El anfitrión, un operador con experiencia en bonos desde los años ochenta, explicó que la dinámica cambió: antes los bonos CER en pesos rendían más que los soberanos en dólares; hoy la situación es inversa, lo que favorece operaciones de carry trade. Señaló además que parte de la ganancia se explica por la baja del dólar y no únicamente por la caída de tasas. Para quienes prefieren mantener exposición en pesos, aconsejó el bono Dual de marzo (TTM26), que ofrece un rendimiento superior al de la Letra S16M6.

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