Gustavo Basso fue un empresario agrícola de reconocimiento en Uruguay y una figura central para su familia. Por eso a muchos parientes les resulta difícil comprender cómo su nombre quedó vinculado a una de las mayores estafas del país, la de Conexión Ganadera, y por qué murió sin dar explicaciones sobre lo que estaba ocurriendo.
La muerte de Basso causó conmoción en el sector rural. El empresario falleció en un accidente de tránsito el 28 de noviembre de 2024. En esos días, en Uruguay se hablaba de dos fondos ganaderos —República Ganadera y Grupo Larrarte— que no podían pagar a sus inversores, y la atención se centraba en Conexión Ganadera, que públicamente se mostraba sólida e incluso ofrecía rescatar a los fondos en dificultades.
Desde 1999 Basso había dirigido Conexión Ganadera junto con su socio Pablo Carrasco. La empresa captaba ahorros privados para invertir en ganado y ofrecía a los inversores una renta fija mínima alrededor del 7%, a pesar de que la actividad ganadera tiene una naturaleza económica variable.
En el momento del accidente aún no se conocía que Conexión Ganadera presentaba problemas financieros; faltaban meses para que la firma reconociera un déficit de 230 millones de dólares. Tampoco se sabía entonces que, semanas más tarde, una investigación determinaría que la muerte de Basso había sido voluntaria: había chocado intencionalmente contra maquinaria vial.
La versión de la familia
La caída de Conexión Ganadera motivó decenas de denuncias de inversores que buscan recuperar sus fondos. La causa avanza en la Justicia penal: la jueza a cargo ya dispuso algunas medidas cautelares y la Fiscalía continúa con la investigación.
Pablo Carrasco y su esposa, Ana Iewdiukow, fueron imputados por estafa y lavado de activos y permanecen en prisión preventiva. Daniela Cabral, viuda de Basso, fue imputada por estafa y cumple prisión domiciliaria en un apartamento en Punta del Este. En los últimos días la investigación también apuntó a otros familiares de los directores, quienes han sido citados a declarar ante la Fiscalía.
Entre los declarantes recientes estuvo Alfredo Rava, yerno de Gustavo Basso y esposo de su hija Agustina. Rava dijo que, en la familia, Basso era una figura casi intocable y expresó incredulidad por el hecho de que no hubiera dejado instrucciones o advertencias sobre la situación financiera de la empresa.
Rava afirmó que no puede aceptar que su suegro se haya ido sin dejar al menos una explicación clara, y dijo que él y los empleados del escritorio de negocios rurales creían que todo funcionaba correctamente. En 2013 Basso lo había nombrado director de ese escritorio, ubicado en Florida, en las mismas oficinas donde operaba Conexión Ganadera; sin embargo, Rava aseguró ante la Fiscalía que no conocía los detalles de la operativa del fondo.
Con la voz quebrada, Rava relató que cuando empezaron con el proyecto estaban “en una nube” y que, tras el anuncio oficial de que Basso se había suicidado, todavía no puede procesarlo porque lo consideraba contrario a la personalidad que conocía. También señaló el impacto familiar: “Soy el yerno, estoy al final, pero mi mujer, mi cuñada y mis tres hijos —de 7, 5 y 3 años— siguen afectadas; su abuelo era una figura sagrada para ellos y aún no lo comprendemos”.
En la audiencia Rava agregó que la otra parte de la empresa, el matrimonio Carrasco-Iewdiukow, no entregó la información requerida en tiempo y forma, lo que generó tensión entre las partes y sus abogados. En un momento de la discusión, Rava expresó que siente que su familia está pagando las consecuencias por ser parientes de los directores: “Para mí, mi suegro hizo algo horrible junto a sus socios, y yo estoy pagando por ser yerno, mis hijos por ser nietos y mi mujer por ser hija”.
Si usted o alguien que conoce está en crisis o considera hacerse daño, busque ayuda inmediatamente. En México, el Sistema Nacional de Apoyo, Consejo Psicológico e Intervención en Crisis por Teléfono (SAPTEL) ofrece atención telefónica 24 horas al número: 0155 5259-8121. En Estados Unidos puede llamar al +1-888-628-9454.
En Buenos Aires, el Centro de Asistencia al Suicida atiende las 24 horas en las líneas gratuitas 135 (desde Buenos Aires y GBA) y al (54-11) 5275-1135; también existe el Centro de Atención al Familiar del Suicida (CAFS): Tel. (011) 4758-2554 (cafs_ar@yahoo.com.ar — www.familiardesuicida.com.ar).
En Estados Unidos, la Red Nacional de Prevención del Suicidio ofrece ayuda en español; puede comunicarse al 1-888-628-9454 o al 1-800-273-8255 para hablar con alguien que brinde apoyo confidencial las 24 horas. Los CDC también recomiendan políticas, programas y prácticas de prevención.
En Uruguay, la línea de atención al suicidio es 0800 07 67 y *0767.

