7 de marzo de 2026
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Guerra en Medio Oriente encarece fertilizantes y pone en riesgo la próxima campaña

Aunque el precio del petróleo suele considerarse el principal indicador económico del impacto de la guerra en Medio Oriente, el conflicto ha golpeado con mayor fuerza el precio del gas (especialmente en el comercio de GNL en metaneros) y el de los fertilizantes, cuyo insumo principal es precisamente el gas.

Esto es decisivo para el sector agropecuario argentino. Guido D’Angelo, economista e investigador de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), explicó a Infobae que cerca del 50% del consumo de fertilizantes del país es importado y que en 2025 Argentina acumuló dos años consecutivos de aumento en las compras, algo que no ocurría desde hace tiempo.

El año pasado el país importó algo más de USD 2.000 millones en fertilizantes, un 38% más que en 2024. Ese incremento se debió en parte a una parada técnica de Profertil y a un temporal en Bahía Blanca que complicó la operación de la principal planta productora del país.

Según un estudio de la BCR, los dos principales renglones de importación son la urea —un fertilizante nitrogenado clave para trigo y maíz— y el fosfato monoamónico (MAP), el principal fertilizante fosfatado usado en soja. Las importaciones de fertilizantes potásicos son menos relevantes y están distribuidas entre varios productos. Datos de la Asociación Civil Fertilizar y de la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (Ciafa) indican que maíz y trigo concentran el 70% del consumo de fertilizantes del país, mientras que la soja representa solo el 8%, principalmente en MAP. Además, la dinámica de precios del maíz se vio afectada por la demanda de países como Irán, que es un importante importador mundial y se abastece en gran medida desde Brasil.

El salto de la urea

El “Reporte informativo de fertilizantes” de la consultora Ingeniería en Fertilizantes (IEF), fechado este viernes, registra que entre el 26 de febrero y el 5 de marzo el precio de la urea aumentó entre 23 y 80 dólares por tonelada según mercado (incluyendo costo y flete). En términos porcentuales, las subas oscilaron desde alrededor de 11% en el FOB internacional hasta 14% en el Báltico, 18% en Egipto y 15% en Brasil. El informe describe un cuadro de crisis con interrupciones en producción, logística y comercio tanto a nivel global como en la Argentina.

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El impacto se centró en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes —incluyendo urea, amoníaco y materias primas fosfatadas—. La reacción fue rápida: se retiraron ofertas de productores, los traders cubrieron posiciones, hubo subas abruptas en precios físicos y de derivados, compradores paralizaron operaciones y se registraron severos problemas logísticos con buques detenidos, navieras suspendiendo tránsitos y aseguradoras limitando coberturas. Incluso se declararon casos de fuerza mayor en cargamentos hacia India. En pocos días la urea llegó a subir hasta 40%, acercándose a los máximos vistos durante la crisis energética de 2022.

Como consecuencia, los aumentos comenzaron a trasladarse a Sudamérica. Al cierre de la semana, los precios CFR (costo y flete) habían subido cerca de 160 dólares por tonelada para la urea (empleada en trigo y maíz) y 50 dólares por tonelada para los fosfatados como el MAP (usado por productores de soja) en apenas siete días.

En Argentina la cadena comercial reaccionó con cautela. Importadores y distribuidores se retiraron del mercado ante la dificultad de estimar costos de reposición en un contexto de extrema volatilidad. Solo hacia el final de la semana reaparecieron ofertas muy prudentes para cubrir necesidades puntuales de corto plazo, señala el informe de IEF.

“Afortunadamente estamos más en tiempo de cosecha que de siembra, por lo que el consumo actual de fertilizantes no es tan alto; sin embargo, el aumento de precios ocurre justo antes de la siembra en el hemisferio norte, en particular en EE. UU., lo que añade presión sobre los precios de los granos”, dijo D’Angelo, quien además señaló que la mayor parte de las importaciones se concentra en la segunda mitad del año, aunque las decisiones relacionadas deben tomarse en mayo, es decir, dentro de aproximadamente dos meses.

El Reporte de Fertilizantes subraya que en este momento Argentina, Uruguay y Paraguay no muestran la misma urgencia de compra que mercados como EE. UU., Brasil o India, lo que reduce el incentivo de los traders a asumir riesgos comerciales en la región. Entre los factores a monitorear figuran la evolución del conflicto en Medio Oriente, la reapertura del Estrecho de Ormuz, la continuidad de exportaciones desde Omán (la ruta logística actualmente viable), la posición de India en el mercado y el comportamiento de la demanda brasileña.

La paralización del tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz y las interrupciones en operaciones energéticas de la región provocaron una rápida reacción alcista en los precios de los fertilizantes.

Oferta muy concentrada

Al tratarse de una región que concentra una parte significativa de las exportaciones globales de urea, las restricciones logísticas y productivas generaron una búsqueda inmediata de orígenes alternativos. A su vez, el aumento en los precios del gas natural y la incertidumbre sobre la disponibilidad de cargamentos elevaron la volatilidad del mercado. Pese al fuerte movimiento de precios, la demanda agrícola final sigue condicionada por una relación desfavorable entre fertilizantes y los precios de los commodities agrícolas. En India surgieron riesgos de abastecimiento por la posible interrupción de cargamentos desde Medio Oriente involucrados en recientes licitaciones de importación. La suspensión de exportaciones de GNL desde Qatar también puede reducir la producción doméstica de urea al afectar el suministro de gas para las plantas.

Gran parte del problema se debe a que la producción en Qatar se detuvo tras ataques a infraestructura energética. En Irán la actividad productiva se interrumpió y algunos embarques se reubicaron hacia puertos de Omán.

En Europa, el aumento del gas natural y la incertidumbre sobre el suministro impulsaron fuertes subas; en EE. UU., la expectativa de menor oferta global consolidó el mercado de cara a la temporada de aplicación de primavera; y en Brasil, el mayor costo de reposición redujo la actividad comercial.

El mercado de fertilizantes fosfatados como el MAP, utilizado en soja, también enfrenta incertidumbre. La posible interrupción de exportaciones desde Arabia Saudita y el encarecimiento de materias primas como azufre y amoníaco llevaron a muchos productores a retirar ofertas y adoptar posturas cautelosas, según el reporte.

El mercado de EE. UU. es el más dinámico por la proximidad de la campaña de primavera en el hemisferio norte, mientras Sudamérica y Europa adoptan una posición de espera. En América Latina, el mercado brasileño está prácticamente paralizado, con proveedores e importadores fuera de las negociaciones mientras evalúan la evolución del conflicto. No obstante, se reportaron operaciones de MAP ruso con destino a Brasil y al Cono Sur que muestran valores superiores a los de semanas previas.

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